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Relación riesgo-retorno

Por Redacción · lunes, 10 de agosto de 2026

Relación riesgo-retorno

Principio central de finanzas: a mayor retorno esperado, mayor riesgo asumido. No existe (en mercados eficientes) un activo que ofrezca retornos altos c...

Principio central de finanzas: a mayor retorno esperado, mayor riesgo asumido. No existe (en mercados eficientes) un activo que ofrezca retornos altos con riesgo bajo de forma sostenida; si pareciera existir, suele implicar un riesgo oculto (de liquidez, de contraparte, de fraude) o ser una anomalía temporal.

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Riesgo no es solo "volatilidad"

En finanzas se suele medir el riesgo como la volatilidad (desviación estándar de los retornos), pero eso es una simplificación. Otras formas de riesgo relevantes:

  • Riesgo de mercado: el precio del activo cae por condiciones generales.
  • Riesgo de liquidez: dificultad para vender el activo sin afectar su precio, o directamente no encontrar comprador.
  • Riesgo de crédito/contraparte: quien te debe (un emisor de bonos, un exchange) no cumple.
  • Riesgo cambiario: pérdida de valor por movimientos de tipo de cambio (muy relevante en Argentina, ver Merval).
  • Riesgo de concentración: tener gran parte del capital en un solo activo, sector o país.
  • Riesgo regulatorio: cambios normativos que afectan al activo (ej. cepo cambiario, impuestos a las ganancias de crypto).

Espectro típico de riesgo-retorno (orientativo, no determinístico)

De menor a mayor riesgo/retorno esperado, en términos generales:

  1. Efectivo / plazo fijo en moneda estable.
  2. Bonos soberanos de países desarrollados.
  3. Bonos corporativos investment grade.
  4. Acciones de mercados desarrollados (ej. S&P 500).
  5. Bonos soberanos de mercados emergentes (ej. bonos argentinos).
  6. Acciones de mercados emergentes (ej. Merval).
  7. Crypto.

Este orden es una guía general, no una regla fija: dentro de cada categoría hay instrumentos de riesgo muy distinto (un bono corporativo "junk" puede ser más riesgoso que una acción de una empresa muy estable).

Cómo se calcula la volatilidad en la práctica

La volatilidad se mide como el desvío estándar de los retornos periódicos de un activo. Con una serie de retornos diarios (o mensuales, anuales), el cálculo es:

σ = √[ Σ(rᵢ − r̄)² / (n − 1) ]

donde rᵢ es cada retorno individual, es el retorno promedio de la serie y n la cantidad de observaciones. Ejemplo numérico simplificado con 5 retornos mensuales: +4%, −2%, +6%, +1%, −3% (promedio r̄ = 1,2%):

Desvíos al cuadrado: (4−1,2)²=7,84, (−2−1,2)²=10,24, (6−1,2)²=23,04,
(1−1,2)²=0,04, (−3−1,2)²=17,64
Suma = 58,8 → 58,8 / 4 = 14,7 → σ = √14,7 ≈ 3,83% mensual

Para anualizar una volatilidad mensual se multiplica por √12 (3,83% × √12 ≈ 13,3% anual), bajo el supuesto de que los retornos son independientes entre períodos.

Sharpe ratio: cómo se calcula

El ratio de Sharpe (Sharpe, 1966) mide el retorno obtenido por unidad de riesgo asumido, permitiendo comparar activos o carteras con distinta volatilidad de forma estandarizada:

Sharpe = (Retorno del activo − Tasa libre de riesgo) / Volatilidad del activo

Ejemplo numérico: un activo con retorno anual del 15%, volatilidad anual del 20%, y una tasa libre de riesgo (ej. bonos del Tesoro de EE.UU. a corto plazo) del 5%:

Sharpe = (15% − 5%) / 20% = 0,5

Un Sharpe ratio más alto indica mejor retorno ajustado por riesgo. Como regla orientativa (no una convención universal): valores por debajo de 1 se consideran mediocres, entre 1 y 2 buenos, y por encima de 2 muy buenos, aunque el valor de referencia depende del tipo de activo y del período analizado. Es la métrica estándar para evaluar si el beneficio de diversificar una cartera se refleja en un mejor retorno ajustado por riesgo, no solo en un menor riesgo nominal.

Beta: sensibilidad respecto al mercado

El beta (β) mide cuánto se mueve un activo en relación al mercado en su conjunto (habitualmente representado por un índice amplio como el S&P 500):

  • β = 1: el activo se mueve, en promedio, igual que el mercado.
  • β > 1: el activo amplifica los movimientos del mercado (más volátil que el promedio; ej. muchas acciones tecnológicas de alto crecimiento).
  • β < 1: el activo es menos volátil que el mercado (ej. sectores defensivos como utilities o consumo básico).
  • β negativo: el activo tiende a moverse en dirección opuesta al mercado (poco común entre activos tradicionales).

Ejemplo: un activo con β = 1,5 tiende a subir 15% cuando el mercado sube 10%, y a caer 15% cuando el mercado cae 10% (en promedio, no de forma exacta en cada movimiento puntual).

CAPM: retorno esperado a partir del riesgo sistemático

El CAPM (Capital Asset Pricing Model), desarrollado por Sharpe (1964) y Lintner (1965), estima el retorno esperado de un activo a partir de su beta:

Retorno esperado = Tasa libre de riesgo + β × (Retorno esperado del mercado − Tasa libre de riesgo)

Ejemplo numérico: tasa libre de riesgo del 5%, retorno esperado del mercado del 10% (prima de riesgo de mercado = 5%), activo con β = 1,3:

Retorno esperado = 5% + 1,3 × (10% − 5%) = 5% + 6,5% = 11,5%

El CAPM es el marco teórico estándar detrás de la idea de que solo el riesgo sistemático (no diversificable, medido por beta) debería ser compensado con mayor retorno esperado, mientras que el riesgo específico de un activo individual puede eliminarse diversificando (ver diversificación) y por lo tanto el mercado no debería "pagar" por asumirlo. Es un modelo con limitaciones empíricas documentadas (no siempre predice bien los retornos observados en la práctica), pero sigue siendo la base conceptual de gran parte de las finanzas modernas.

Horizonte temporal y tolerancia al riesgo

El riesgo "aceptable" depende del horizonte de inversión y de la necesidad de liquidez del inversor:

  • Horizontes cortos (menos de 2-3 años) suelen tolerar menos volatilidad, porque hay menos tiempo para recuperarse de una caída.
  • Horizontes largos (10+ años) pueden tolerar más volatilidad a cambio de mayor retorno esperado, porque históricamente los mercados de acciones amplios tienden a recuperarse con el tiempo (esto no es una garantía).
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