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Análisis

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Lula-Bolsonaro, empate técnico en Brasil: qué está en juego para el Mercosur y el comercio argentino camino al 4 de octubre

Por Redacción Política · lunes, 7 de septiembre de 2026

Lula-Bolsonaro, empate técnico en Brasil: qué está en juego para el Mercosur y el comercio argentino camino al 4 de octubre

Brasil define presidente el 4 de octubre en medio de la peor tensión Milei-Lula: qué implica para el Mercosur y el comercio bilateral argentino.

La brecha entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se achicó a solo un punto en el escenario de balotaje según la última encuesta Datafolha, y ese empate técnico no es un dato aislado para la Argentina: define si el Mercosur que negocia el comercio exterior argentino sigue siendo un bloque con reglas compartidas o se convierte en un terreno de acuerdos bilaterales sueltos, justo cuando el intercambio de bienes entre ambos países rozó los USD 13.803 millones en el primer semestre de 2026 y la relación diplomática entre Javier Milei y Lula atraviesa su peor momento en años.

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Contexto

La encuesta Datafolha, relevada entre el 1 y el 3 de septiembre de 2026 sobre 2.002 electores en 125 ciudades brasileñas (margen de error de 2 puntos porcentuales, 95% de confianza), mostró que en primera vuelta Lula da Silva obtiene 38% de las preferencias contra 33% de Flávio Bolsonaro, una brecha que bajó de 6 puntos en agosto a 5 puntos en septiembre. En el escenario de balotaje simulado, Lula cae un punto respecto de agosto (46%) y Bolsonaro sube uno (44%): un empate técnico dentro del margen de error. La nota de esa encuesta y su lectura sobre la economía argentina ya fue publicada por este medio: Elecciones en Brasil 2026: qué dice la última encuesta sobre Lula y Bolsonaro. Un tercer nombre, Augusto Cury (Avante, centrista), trepó de 2% a 8% entre agosto y septiembre, un movimiento que erosiona margen a ambos extremos sin definir todavía a quién más golpea. Ambos candidatos ya formalizaron el inicio de campaña el domingo 16 de agosto de 2026: Lula en Sao Bernardo do Campo, provincia de San Pablo, y Bolsonaro en Copacabana, Río de Janeiro.

Antecedentes

El deterioro del vínculo entre los gobiernos de Milei y Lula no es un episodio suelto sino una escalada con fechas concretas. El 29 de junio de 2026 Milei había recibido a Flávio Bolsonaro en la Quinta de Olivos, un gesto que ya anticipaba de qué lado de la contienda brasileña se paraba la Casa Rosada. El 27 de julio, durante un acto en San Pablo, Milei llamó "delincuente y ladrón" a Lula, lo que llevó a Brasil a llamar a consultas a su embajador en Argentina, Julio Bitelli, tal como se detalló en Milei llamó "delincuente y ladrón" a Lula en San Pablo y Brasil llamó a consultas a su embajador. Días después, Milei redobló la apuesta al acusar a Brasil de financiar una "campaña antiargentina", según reconstruyó esta nota. Pese al ida y vuelta, el canciller argentino Pablo Quirno salió a descartar una ruptura de relaciones bilaterales, como consignó Quirno descartó una ruptura de relaciones con Brasil pese a la tensión entre Milei y Lula. A la lista de gestos se sumó la ausencia de Milei en la última Cumbre del Mercosur y su respaldo explícito a Bolsonaro en su cuenta de X, con la frase "la ola azul viene a Brasil de la mano de Flávio Bolsonaro".

Los números

Detrás de la tensión política hay un vínculo comercial que sigue siendo, en volumen, el más relevante de la Argentina con un solo país. Los datos disponibles muestran además una mejora reciente del déficit bilateral argentino y una fuerte dependencia del sector automotor de las reglas actuales del Mercosur:

IndicadorDato
Intercambio bilateral de bienes Argentina-Brasil (1er semestre 2026)USD 13.803 millones
Déficit comercial argentino con Brasil (ene-ago 2026)USD 1.635 millones (vs. USD 4.103 millones en el mismo período de 2025)
Exportaciones argentinas a Brasil (agosto 2026)USD 1.099 millones (+6,9% interanual)
Participación de Brasil en exportaciones automotrices argentinas (2025)67,2% (200.335 unidades)
Misma participación, 1er cuatrimestre 202665,1%
Vehículos de transporte de mercancías y usos especiales (interanual)+44,3%, USD 313,5 millones
Vigencia del régimen "flex" del ACE14hasta julio de 2027
Firma del acuerdo Mercosur-UE17 de enero de 2026, Asunción
Aplicación provisional del acuerdodesde el 1° de mayo de 2026
Comercio Mercosur-UE liberado de arancel de inmediato91% del total (74% ya libre, 18% se desgrava en 10 años, 7,8% con preferencias o cupos, 0,3% fuera del acuerdo)
Mercado de acceso preferencial450 millones de personas, ~15% del PBI mundial
Exportaciones argentinas a la UE que son del agro85% (carne, azúcar, arroz, soja)
Plazo de desgravación autos a combustión / eléctricos15 años / 18 años

El régimen ACE14 que hoy regula el comercio automotor bilateral —con su esquema "flex" de hasta dos dólares exportados por cada dólar importado— tiene vigencia asegurada solo hasta julio de 2027, es decir que su renovación quedará en manos de los gobiernos que asuman tras las elecciones de octubre en Brasil y de octubre de 2027 en Argentina.

Qué está en juego

El sector más expuesto al resultado electoral brasileño es, en primer lugar, la industria automotriz argentina: con más de dos tercios de sus exportaciones concentradas en Brasil y un régimen bilateral (ACE14) que vence en poco más de un año, cualquier cambio en la política comercial de Brasilia repercute directo en la producción de autopartes y terminales radicadas en la Argentina. En el otro extremo, el agro argentino tiene mucho para ganar o perder según qué Mercosur exista de acá en más: el 85% de las exportaciones argentinas a la Unión Europea son productos agropecuarios, y ese acceso preferencial a un mercado de 450 millones de personas depende de que el acuerdo Mercosur-UE firmado en enero se sostenga como negociación de bloque. La industria manufacturera, en cambio, es uno de los sectores más expuestos a la mayor competencia europea que trae ese mismo acuerdo, por lo que no todos los intereses productivos argentinos están alineados frente al mismo escenario. A esto se suma un freno concreto a la inversión: los proyectos bilaterales entre Argentina y Brasil están hoy en modo "stop and see", a la espera de que se despejen tanto las elecciones brasileñas de octubre de 2026 como las argentinas de octubre de 2027.

Lecturas posibles

Hay al menos dos maneras de interpretar por qué el Gobierno argentino apostó tan fuerte, en público, a la candidatura de Flávio Bolsonaro. La primera lee la apuesta como coherencia ideológica: Milei recibió a Bolsonaro en Olivos, lo respaldó en redes con la consigna de "la ola azul" y evitó la última Cumbre del Mercosur, en línea con una visión que privilegia acuerdos bilaterales por fuera de las instituciones del bloque —el mismo modelo que Bolsonaro cita como precedente cuando dice, según recogió Infobae, que "el camino tomado por la Argentina bajo Milei ofrece un precedente útil que me comprometo a examinar y seguir", en referencia al acuerdo que Milei firmó este año con Donald Trump al margen de los mecanismos del Mercosur. Bajo esta lectura, un triunfo de Bolsonaro abriría la puerta a que Argentina y Brasil negocien juntos, o al menos en paralelo, acuerdos bilaterales con terceros países.

La segunda lectura es más cautelosa y no depende de quién gane en Brasil: un Mercosur fragmentado, en el que cada socio negocia por su cuenta, no necesariamente favorece a la Argentina. Brasil es una economía mucho mayor, con más poder de negociación individual que la Argentina; si Bolsonaro avanza con acuerdos bilaterales "liberando" a Brasil de las "amarras" del bloque —su propia definición, según Infobae—, la Argentina podría terminar negociando en soledad o directamente quedando afuera de esos acuerdos, sin la escala de Brasil para compensarlo. Lula, en cambio, defiende un Mercosur con instituciones regionales sólidas y capacidad de negociación conjunta —la misma lógica que permitió cerrar el acuerdo con la Unión Europea tras 25 años de negociación— y su gobierno ya advirtió que las iniciativas unilaterales debilitan la integración regional. Ninguna de las dos lecturas permite anticipar con certeza qué escenario conviene más a la economía argentina: depende de si el país logra o no ganar peso propio de negociación en cualquiera de los dos esquemas.

Qué mirar hacia adelante

El calendario es concreto: la primera vuelta de la elección presidencial brasileña es el domingo 4 de octubre de 2026 y, de no definirse allí, el balotaje será el domingo 25 de octubre de 2026. En el medio, valdrá la pena seguir si la suba de Augusto Cury sigue erosionando a alguno de los dos candidatos principales, y si el margen de un punto en el balotaje simulado se sostiene o se amplía en las próximas encuestas. En el plano bilateral, el dato a monitorear es qué ocurre con el vencimiento del régimen "flex" del ACE14 en julio de 2027, ya que su renegociación caerá en manos de gobiernos surgidos de comicios en ambos países. Y en el plano regional, habrá que observar si la implementación del acuerdo Mercosur-UE —vigente en aplicación provisional desde mayo— avanza sin sobresaltos o si un eventual cambio de gobierno en Brasil introduce ruido sobre su continuidad como negociación de bloque.

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