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Análisis

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Caputo prometió bajar impuestos en 2027, pero la reforma tributaria de fondo espera un eventual segundo mandato de Milei

Por Redacción · sábado, 5 de septiembre de 2026

Caputo prometió bajar impuestos en 2027, pero la reforma tributaria de fondo espera un eventual segundo mandato de Milei

Caputo anticipó una baja de impuestos de 1 punto del PBI para 2027, pero la reforma tributaria integral queda reservada para un eventual segundo mandato de Milei, atada a un mayor colchón fiscal.

Contexto

El ministro de Economía Luis Caputo confirmó el viernes 4 de septiembre, durante la 47ª Convención Anual del IAEF (Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas) en Puerto Iguazú, Misiones, que el Gobierno prevé una reducción tributaria adicional de 1 punto del PBI para 2027. La baja se sumaría a los 3 puntos del PBI ya recortados desde diciembre de 2023, según el propio funcionario. Caputo confirmó una nueva baja de impuestos para 2027 en el mismo evento donde calificó la estructura impositiva argentina como "malísima en todos los niveles estatales".

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Pero el anuncio vino acompañado de una aclaración que redefine las expectativas: la reforma tributaria integral —la que supondría "sentarse con las provincias y hacer un cambio profundo" para simplificar la carga sin resignar ingresos provinciales— quedó reservada explícitamente para "un eventual segundo mandato" de Javier Milei. No es una promesa para el próximo bienio de gestión, sino una condición atada a la continuidad del proyecto político más allá de 2027.

Antecedentes

El anuncio de Puerto Iguazú no surge de la nada. Apenas una semana antes, el 28 de agosto, ya había trascendido que el Gobierno decidió postergar la reforma tributaria integral que incluía simplificación del IVA, cambios en Ganancias, reforma del Monotributo, eliminación gradual de Bienes Personales y baja de retenciones. El motivo declarado entonces fue la falta de margen fiscal: el criterio fijado por el Consejo de Mayo y ratificado por Caputo establece que cualquier baja permanente de impuestos requiere primero "un colchón de superávit genuino generado por el crecimiento de la actividad y la formalización económica con gasto constante".

Ese colchón es, en rigor, el mismo concepto que explica la guía sobre superávit fiscal primario y financiero: la diferencia entre ingresos y gastos antes y después del pago de intereses de la deuda. El Gobierno diferenció, a partir de ese momento, entre reformas estructurales (para más adelante) y alivios puntuales, manteniendo en danza solo "senderos de rebaja progresiva de derechos de exportación". En ese segundo grupo entra el proyecto "Inocencia Fiscal II", que ya tiene media sanción de Diputados desde el 27 de agosto y pasó al Senado: un alivio fiscal para pequeños ahorristas y un régimen simplificado de Ganancias, distinto —y mucho más acotado— que la reforma tributaria de fondo que ahora se posterga. Puede repasarse en qué es la Ley de Inocencia Fiscal y el Régimen Simplificado de Ganancias y en el análisis de qué cambia realmente para los ahorristas y qué le sigue faltando.

Los números

El propio Caputo puso cifras a su diagnóstico: bajó el gasto real un 30% desde diciembre de 2023 y prometió un punto adicional de baja impositiva para 2027. Pero los datos fiscales oficiales de julio muestran un margen todavía estrecho para sostener ese ritmo de manera permanente:

IndicadorValor
Baja de impuestos ya aplicada (dic. 2023 - 2026)3 puntos del PBI
Baja de impuestos anunciada para 20271 punto adicional del PBI
Superávit primario acumulado (enero-julio 2026)0,9% del PBI
Resultado financiero acumulado (enero-julio 2026)0,1% del PBI
Resultado financiero de junio 2026Déficit de $1,025 billones
Resultado financiero de julio 2026Superávit de $244.897 millones
Baja de gasto real desde diciembre 202330%

La brecha entre el superávit primario (0,9% del PBI) y el resultado financiero (apenas 0,1% del PBI) es la que explica por qué el propio Gobierno habla de "colchón" antes que de reforma: casi todo el ajuste logrado se lo lleva el pago de intereses de la deuda. La volatilidad mes a mes —de un déficit financiero de más de un billón de pesos en junio a un superávit modesto en julio— confirma que el resultado financiero todavía no es una constante sostenida sino un equilibrio ajustado, sensible al calendario de vencimientos. Quien quiera profundizar en la diferencia entre ambos conceptos puede consultar la guía sobre superávit fiscal primario y financiero.

Qué está en juego

Caputo defendió en la misma convención el concepto de "economía a dos velocidades", al que calificó como un fenómeno necesario y no un problema: dijo que la connotación negativa es errónea y que responde a una reasignación de recursos donde industrias antes "pisadas" —energía y minería, principalmente— recibieron la oportunidad de resurgir y generar divisas que, según su lectura, aportan estabilidad general al resto de la economía. Esa defensa es relevante para entender por qué el Gobierno prioriza sostener el resultado fiscal financiero por sobre acelerar una reforma tributaria de fondo: la apuesta es que el ingreso de dólares genuinos por esos sectores termine consolidando el colchón fiscal que hoy falta.

En el plano crediticio, Caputo también fijó una postura de no intervención frente a la mora bancaria en niveles récord: rechazó cualquier uso de "plata de contribuyentes para compensar a entidades financieras cuyo trabajo es dar crédito" y calificó de "populismo" e "inmoral" las propuestas de asistencia estatal. En su lugar, destacó las refinanciaciones a tasas menores y mencionó que el Banco Nación realizó más de 100.000 refinanciaciones por $500.000 millones. Ese criterio —no usar recursos fiscales para paliar tensiones sectoriales— es coherente con la lógica de "primero el colchón, después la reforma" que rige también en materia tributaria.

Lecturas posibles

Una primera lectura, la que ofrece el propio Gobierno, es la de la prudencia fiscal: no se puede bajar impuestos de manera permanente sin haber consolidado antes un superávit genuino, y por eso la reforma de fondo —que exige negociar con las provincias y puede impactar en sus ingresos— se posterga hasta contar con ese margen. Bajo esta lectura, el punto adicional para 2027 es un gesto de continuidad del rumbo, no una promesa vacía, y la meta de un segundo mandato es simplemente el horizonte temporal realista para una reforma de esa envergadura.

Una segunda lectura, distinta y no necesariamente contradictoria, pone el foco en la coincidencia temporal con la confirmación de Milei de que buscará la reelección en 2027 ("Voy a ir por la reelección... Ahora soy una montaña de hechos y promesas cumplidas. Ahora es más fácil", dijo el presidente a comienzos de septiembre). Desde esta óptica, atar la reforma tributaria de fondo a "un eventual segundo mandato" también funciona como argumento de campaña: convierte la continuidad del propio Gobierno en la condición necesaria para que el ciudadano acceda a una baja impositiva mayor, sin que eso implique necesariamente que la restricción fiscal actual sea la única razón de la demora. Ninguna de las dos lecturas excluye a la otra; ambas conviven en el mismo anuncio.

Qué mirar hacia adelante

El humor de mercado del propio 5 de septiembre le da algo de aire a la narrativa oficial: el riesgo país volvió a perforar el piso de los 500 puntos, cerrando en 494 puntos, en una semana en que las acciones argentinas rebotaron hasta 6%. Un día antes, las tasas cortas en pesos (LECAP) habían perforado el 20% anual, y los futuros de dólar marcan un ajuste esperado de apenas alrededor de 1,7% mensual hasta fin de año, lo que descarta en el corto plazo una devaluación brusca. Para entender por qué ese número de 500 puntos funciona como referencia clave del humor inversor, conviene repasar la guía sobre qué es el riesgo país y por qué importa.

Caputo también enmarcó esta coyuntura como una posición "mucho más fuerte" que la de septiembre de 2025, cuando la inflación acumulaba 22% en los primeros nueve meses del año. Citó los swaps de monedas con China y con Estados Unidos —además de "otras cosas" en desarrollo— como herramientas para blindar la posición financiera de cara a la volatilidad cambiaria de 2027, en línea con lo repasado en el análisis sobre qué busca Caputo en el G20 con Bessent y el FMI. De cara a los próximos meses, tres variables serán las que confirmen o desmientan la lectura fiscal del Gobierno: si el resultado financiero logra sostenerse en terreno positivo mes a mes (y no solo en el acumulado), si el riesgo país consolida la baja de los 500 puntos, y si el trámite en el Senado de Inocencia Fiscal II se completa como el primer alivio tributario efectivamente implementado en este tramo, antes de cualquier reforma de fondo.

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