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Análisis

economia

Por qué el dólar tocó máximos de 2026 justo cuando el riesgo país sigue en baja: las dos velocidades de la city porteña

Por Redacción · jueves, 10 de septiembre de 2026

Por qué el dólar tocó máximos de 2026 justo cuando el riesgo país sigue en baja: las dos velocidades de la city porteña

El mayorista marcó $1.515 el mismo día en que el riesgo país cerró en 494 puntos: no es una contradicción, son dos mercados que miden cosas distintas.

Contexto

El 9 de septiembre de 2026 el dólar mayorista subió por tercer día consecutivo y llegó a $1.515, un nuevo máximo nominal para 2026, apenas por encima del anterior techo de $1.514 marcado a fines de agosto. Ese mismo día, el riesgo país argentino cerró en 494 puntos, consolidando su lugar por debajo de los 500 puntos básicos, un umbral que había vuelto a perforar el 5 de septiembre.

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A primera vista, las dos señales parecen ir en direcciones opuestas: si el riesgo país baja es porque el mercado le exige menos prima a la deuda argentina, algo que en teoría debería acompañar —no contradecir— una moneda más firme. Pero el dólar y el riesgo país no miden lo mismo. Uno refleja el precio de equilibrio entre oferta y demanda de divisas en el mercado de cambios, día a día. El otro mide la percepción de solvencia de largo plazo del país para pagar su deuda. Que ambos se muevan en sentidos distintos en una misma semana no es necesariamente una anomalía: es la evidencia de que responden a lógicas y horizontes temporales diferentes.

Antecedentes

La suba del mayorista de estos días no aparece de la nada. En agosto, el margen para el carry trade —la ganancia de quedarse en pesos a tasa contra la devaluación esperada— se había comprimido de forma marcada, con un retorno mensual estimado en apenas 0,05%. Ese esquema empezó a revertirse en septiembre: el retorno proyectado del carry trade repunta a un estimado de 1,27% mensual, en parte porque las tasas cortas en pesos habían perforado el 20% anual a comienzos de mes, según consignó Infobae en su nota del 4 de septiembre sobre la caída de la expectativa de devaluación.

En paralelo, el Banco Central venía sosteniendo un proceso de acumulación de reservas: volvió a comprar dólares y las reservas brutas se mantienen arriba de los USD 50.000 millones, con compras acumuladas en el año que rondan los USD 14.000 millones. Ese proceso está directamente vinculado a la mejora de las cuentas externas: el agro liquidó USD 2.750 millones en agosto, un 33% más que un año atrás, y proyecta USD 35.200 millones para todo 2026. Para entender por qué este tipo de compras del BCRA importa más allá del dato puntual, puede ser útil repasar qué significa que el Banco Central compre reservas y cómo afecta al dólar.

Los números

Un repaso de las cifras que definen el cuadro actual, con su fecha de referencia:

IndicadorValorFecha
Dólar mayorista (máximo nominal 2026)$1.5159/9/2026
Riesgo país494 puntos9/9/2026
Reservas brutas del BCRAmás de USD 50.000 millones (compras acumuladas 2026: ~USD 14.000 millones)9/9/2026
IPC agosto (proyección consultoras)entre 1,6% y 1,9%agosto 2026
Superávit comercial proyectado 2026hasta 30% por encima del récord de 2024proyección septiembre 2026

La inflación de agosto, proyectada por consultoras privadas entre 1,6% y 1,9%, quedó por debajo del 2,1% de julio, según el detalle publicado por el sitio el 6 de septiembre. Es otro dato que, tomado de manera aislada, tampoco anticipaba presión cambiaria.

Qué está en juego

Para el Gobierno, la combinación de riesgo país bajo y dólar en alza no es cosmética: un riesgo país por debajo de 500 puntos abre la puerta a mejores condiciones de financiamiento, algo que ya se vio reflejado en el mercado de crédito corporativo. YPF colocó deuda por USD 1.200 millones el 9 de septiembre, la mayor emisión de una empresa argentina en 11 años, una señal de que el mercado de crédito corporativo se reabrió con tasas más bajas. Quien quiera entender por qué ese número de riesgo país es la referencia que mira el mercado para este tipo de operaciones puede repasar la guía sobre qué es el riesgo país y por qué importa.

Para los hogares y las empresas, el efecto es distinto según el rol: quienes ahorran en pesos a tasa (carry trade) ven mejorar su ecuación en septiembre respecto de agosto; los importadores y quienes consumen en dólares (turismo, tarjetas) enfrentan un tipo de cambio mayorista más caro que hace apenas un mes. Y para el propio Banco Central, sostener el ritmo de compras de reservas depende de que la oferta de dólares del agro y el superávit comercial sigan firmes, justo en el tramo del año donde la demanda estacional suele acelerar.

Lecturas posibles

El mercado no tiene una lectura única sobre esta divergencia, y conviene no presentarla como si la tuviera.

Una primera lectura, más benigna, sostiene que se trata de una divergencia técnica y estacional, sin tensión real de fondo: septiembre trae menor demanda estacional de pesos, y en el mercado cambiario se da una dinámica típica de este tipo de contextos, donde importadores adelantan pagos y exportadores postergan liquidaciones ante la expectativa de que la suba continúe. A esto se suma algo de contagio de volatilidad internacional. Bajo esta lectura, el salto del mayorista es ruido de corto plazo sobre una tendencia de fondo —reservas, superávit comercial, riesgo país— que sigue siendo favorable.

Una segunda lectura, más cautelosa, plantea que la calma cambiaria de los últimos meses depende en buena medida de que el superávit comercial siga sosteniendo la oferta de dólares, y que cualquier salto en la demanda estacional —turismo, incluido el que puede generar el Mundial 2026, o consumos con tarjeta en el exterior— puede tensionar esa oferta si el ingreso genuino por comercio exterior no alcanza a compensarla. Para quienes se preguntan por qué conviene o no quedarse en pesos en este contexto, la guía sobre carry trade y dolarización repasa esa lógica.

Ninguna de las dos lecturas es excluyente: ambas coinciden en que, por ahora, el riesgo país y el dólar están midiendo cosas distintas, y que la pregunta relevante para las próximas semanas no es cuál de las dos señales "tiene razón", sino si la oferta de dólares del comercio exterior sigue alcanzando para compensar la demanda estacional que se viene.

Qué mirar hacia adelante

Hay al menos cuatro variables para seguir en las próximas semanas. La primera es el ritmo de liquidación del agro, que en agosto marcó USD 2.750 millones y que necesita sostenerse cerca de la proyección de USD 35.200 millones para todo el año para no perder terreno frente a la demanda estacional. La segunda es el comportamiento del Banco Central en el mercado de cambios: si mantiene el ritmo de compras que llevó las reservas acumuladas del año a unos USD 14.000 millones, o si la suba del mayorista lo obliga a moderar esas compras. La tercera es la evolución del carry trade, que pasó de un retorno mensual de apenas 0,05% en agosto a un estimado de 1,27% en septiembre: su trayectoria futura depende de cómo sigan las tasas cortas en pesos frente a la expectativa de devaluación. La cuarta es el dato de inflación de septiembre, que se conocerá en las próximas semanas y permitirá ver si continúa la desaceleración que llevó el IPC de agosto a un rango de entre 1,6% y 1,9%, por debajo del 2,1% de julio.

También conviene seguir de cerca cómo evoluciona el riesgo país en las próximas ruedas: si logra consolidarse de forma sostenida por debajo de los 500 puntos, como ya ocurrió el 5 y el 9 de septiembre, eso podría seguir abriendo margen para operaciones de financiamiento corporativo como la de YPF, más allá de lo que haga el tipo de cambio mayorista en el corto plazo.

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