economia
¿Qué es un swap de monedas y cómo lo usó Argentina con Estados Unidos y China?
Por Redacción · lunes, 31 de agosto de 2026

Cómo funciona el intercambio de monedas entre bancos centrales, en qué se diferencia de un préstamo del FMI y cómo lo usó Argentina con EE.UU. y China.
Qué es un swap de monedas
Un swap de monedas es un acuerdo entre bancos centrales —o entre un banco central y el Tesoro de otro país— para intercambiar sus respectivas monedas por un plazo determinado, con el compromiso de revertir la operación a un tipo de cambio pactado al vencimiento. No es una donación ni un préstamo convencional en el sentido de una entrega definitiva de fondos: es un intercambio reversible, con una tasa de interés de por medio, que suele ser menor que la de endeudarse en el mercado internacional de deuda. El objetivo típico de un swap es asegurar liquidez en moneda extranjera y contribuir a la estabilidad cambiaria o financiera, sobre todo cuando un país necesita dólares para abastecer la demanda del mercado local o para defender su moneda.
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Cómo funciona: las tres fases del mecanismo
El funcionamiento de un swap de monedas se puede resumir en tres etapas. Primero, el intercambio inicial: el banco central entrega su moneda local a la contraparte y recibe a cambio la moneda extranjera, generalmente dólares. Segundo, durante el plazo pactado, el país que recibió los dólares puede usarlos para reforzar su liquidez en moneda extranjera o para intervenir en el mercado cambiario. Tercero, al vencimiento, se revierte la operación: el país devuelve los dólares recibidos y recupera su moneda local, pagando además una tasa de interés por el uso de los fondos durante ese período.
El caso del acuerdo entre el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos permite ilustrar esta mecánica con cifras concretas. El 20 de octubre de 2025, durante la gestión de Javier Milei y con la administración de Donald Trump al frente del Tesoro estadounidense, el BCRA suscribió un "acuerdo de estabilización cambiaria" por hasta USD 20.000 millones. Ese monto total es el límite disponible del swap, no un desembolso automático: representa la fase de "acuerdo marco", el techo hasta el cual las partes se comprometieron a intercambiar monedas si fuera necesario.
De ese total, el Tesoro de Estados Unidos activó un primer tramo de USD 2.500 millones en octubre de 2025, confirmado a fines de noviembre de ese año. En términos de las tres fases descriptas arriba, esto corresponde a la primera etapa: el BCRA entregó pesos y recibió esos USD 2.500 millones, que puede usar durante el plazo pactado para intervenir en el mercado cambiario o reforzar reservas. Al vencimiento de ese tramo, el BCRA deberá devolver los dólares recibidos —recuperando los pesos entregados— y pagar la tasa de interés correspondiente. Los USD 17.500 millones restantes del techo de USD 20.000 millones siguen sin activarse: son una opcionalidad disponible, no fondos ya desembolsados.
En qué se diferencia de un préstamo del FMI y de las reservas propias
Conviene distinguir el swap de otras dos herramientas con las que suele confundirse:
- Swap vs. préstamo del FMI: un swap es un canje bilateral entre bancos centrales o Tesoros, que en general no conlleva por sí mismo condicionalidades de política económica. Un programa del FMI, en cambio, suele incluir condicionalidades más estrictas —metas fiscales, monetarias o compromisos de reforma— a cambio de los desembolsos.
- Swap vs. reservas propias de libre disponibilidad: el swap contribuye a aumentar el volumen de reservas brutas del banco central, pero no es un activo propio sin contrapartida. Es una línea contingente: hay que devolver la moneda extranjera recibida más un interés al vencimiento. A diferencia de reservas genuinas —acumuladas por superávit comercial o compras en el mercado, como se explica en esta guía sobre cómo el BCRA compra reservas—, el swap es "prestado" en el sentido de que compromete una devolución futura.
Qué significa para Argentina y cómo afecta al bolsillo
Un swap de monedas no es un instrumento al que una persona física pueda acceder directamente: no existe la posibilidad de "invertir" en un swap como se invierte en un bono o un plazo fijo. Sin embargo, sí es una de las herramientas con las que el Gobierno puede intentar sostener la cotización del dólar, calmar la brecha cambiaria y bajar el riesgo país —variables que impactan de forma directa en los precios, en el ahorro en dólares y en el acceso al crédito de cualquier argentino—. En ese sentido, entender los swaps vigentes ayuda a interpretar por qué ciertas noticias sobre acuerdos bilaterales mueven el humor del mercado cambiario, un fenómeno que se puede seguir en detalle en este análisis sobre por qué el dólar rompió los $1.500 y el riesgo país no baja de 500 puntos.
Argentina tiene, en la práctica reciente, dos swaps de referencia. El más antiguo y de mayor volumen histórico es el que mantiene con el Banco Popular de China, renovado y extendido a un plazo de cinco años. Según las fuentes consultadas, el tramo renovado equivale a unos 130.000 millones de yuanes (aproximadamente USD 19.000 millones), con un tramo adicional ya activado de unos 35.000 millones de yuanes (aproximadamente USD 5.000 millones), acordado a comienzos de 2023. Las cifras exactas varían levemente entre medios —algunos hablan de USD 19.000 millones, otros de USD 20.000 millones—, por lo que conviene tomarlas como una aproximación y no como un número cerrado. Un matiz importante del swap con China es que, históricamente, una parte de los fondos recibidos estuvo condicionada a usarse para pagos de comercio bilateral, es decir, importaciones desde China, y no necesariamente para libre disponibilidad en cualquier intervención cambiaria. Las condiciones específicas de este uso varían según el tramo y el momento del acuerdo, así que no conviene generalizar de más sobre qué porción es de uso irrestricto.
El segundo es el acuerdo con Estados Unidos descripto arriba: USD 20.000 millones de techo, con USD 2.500 millones activados. El Gobierno argentino planteó la posibilidad de usar este swap para afrontar pagos de deuda en 2026, además de su función de resguardo cambiario. A agosto de 2026, el Gobierno sostiene que el swap con Estados Unidos sigue "disponible" como una opcionalidad ante una eventual presión cambiaria durante el proceso electoral rumbo a las elecciones presidenciales de 2027, no como una necesidad inmediata, ya que el equipo económico afirma tener asegurado el financiamiento para cubrir los vencimientos de deuda hasta 2027. El tema volvió a la agenda pública el 31 de agosto de 2026, cuando el ministro Luis Caputo se reunió con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, en la cumbre de ministros de Finanzas del G20 en Asheville, Carolina del Norte —el primer encuentro público entre ambos desde la firma del acuerdo en octubre de 2025—.
Riesgos de usar un swap de monedas
Los swaps no son una herramienta sin costo ni sin condicionamientos. Los principales riesgos a tener en cuenta son:
- Si un país usa la línea de swap para pagar vencimientos de deuda en lugar de financiar comercio o intervenir puntualmente en el mercado cambiario, en la práctica equivale a "tomar deuda para pagar deuda": no resuelve el problema de fondo de la falta de acceso al mercado internacional de capitales, solo lo pospone.
- No siempre implica reservas de libre disponibilidad: según el acuerdo específico, una parte de los fondos puede estar condicionada a un uso determinado, como ocurre en algunos tramos del swap con China.
- El riesgo cambiario lo asume quien recibe las divisas: si la moneda local se deprecia fuerte durante el plazo del swap, el costo de repago, medido en moneda local, sube.
- Existe también el riesgo de que la contraparte cambie condiciones, demore activaciones o no renueve el acuerdo a futuro. El swap depende de una relación bilateral vigente, no es un derecho adquirido de forma permanente.
Fiscalidad: ¿aplica a un inversor individual?
El swap de monedas es un instrumento de política monetaria entre Estados —bancos centrales y Tesoros nacionales—, no un instrumento de inversión ni un activo que una persona física pueda adquirir directamente. A diferencia de un bono soberano o un plazo fijo, que sí pueden comprarse o constituirse desde una cuenta individual y por lo tanto generan una renta con un tratamiento impositivo específico, el swap es un acuerdo bilateral entre entidades públicas al que un particular no tiene forma de acceder ni de sumarse. Por eso, no corresponde hablar de un impacto impositivo directo para un inversor individual: simplemente no existe la posibilidad de participar de esa operación como sí ocurre con otros instrumentos financieros disponibles en el mercado local.
Preguntas frecuentes
¿Un swap suma reservas "de verdad"?
Suma reservas brutas del banco central, pero con una diferencia clave respecto de las reservas genuinas: es una línea contingente, no un activo propio sin contrapartida. Al vencimiento hay que devolver la moneda extranjera recibida más una tasa de interés, algo que no ocurre con reservas acumuladas por superávit comercial o compras directas en el mercado.
¿Qué pasa si Argentina no puede devolver el swap?
Los hechos disponibles no detallan un escenario específico de incumplimiento para los casos analizados en esta guía. Lo que sí queda claro por la mecánica del instrumento es que, si la moneda local se deprecia fuerte durante el plazo pactado, el costo de repago medido en moneda local sube, y que el acuerdo depende de que la contraparte —Estados Unidos o China, según el caso— mantenga las condiciones vigentes o esté dispuesta a renovarlas.
¿Por qué Argentina tiene swaps con países distintos a la vez?
Porque cada acuerdo responde a una relación bilateral y a objetivos distintos. El swap con China es el más antiguo y de mayor volumen histórico, con parte de sus fondos ligados en algunos tramos al comercio bilateral. El swap con Estados Unidos, firmado en octubre de 2025, se planteó explícitamente como un "acuerdo de estabilización cambiaria" orientado a preservar la estabilidad de precios y promover un crecimiento económico sostenible, y el Gobierno también evaluó usarlo para afrontar pagos de deuda. Tener más de una línea disponible amplía las opciones de liquidez en moneda extranjera sin depender de una sola contraparte.
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