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¿Qué es la mora empresarial y cómo se mide el riesgo de crédito de las empresas en Argentina?

Por Redacción · jueves, 10 de septiembre de 2026

¿Qué es la mora empresarial y cómo se mide el riesgo de crédito de las empresas en Argentina?

La mora de las empresas argentinas se multiplicó por cinco en menos de dos años. Qué mide el BCRA y por qué le importa a un inversor o a una pyme.

Qué es

La mora empresarial es el incumplimiento, total o parcial, de una obligación de pago que una empresa contrajo con un banco o con el sistema financiero. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) no la mide con una sola cifra: la sigue a través de la "irregularidad de la cartera comercial", es decir, la proporción de préstamos otorgados a empresas que están clasificados por fuera de la situación normal dentro de la escala que usa el propio BCRA para calificar a todos los deudores del sistema financiero.

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Esa escala —de 1 a 6— es la misma herramienta que el BCRA usa para clasificar tanto a personas físicas como a empresas, a través de la Central de Deudores del Sistema Financiero. Lo que cambia entre una cartera y otra no es la escala en sí, sino el criterio con el que se decide en qué escalón cae cada deudor, y ahí es donde la cartera comercial (empresas) se aparta claramente de la cartera de consumo (familias).

Cómo funciona

Para la cartera de consumo, la clasificación se apoya casi exclusivamente en los días de atraso: cuanto más tiempo pasa una persona sin pagar, peor es su situación, con umbrales que van de los 31 días hasta el año. Esa lógica —simple, objetiva, fácil de auditar— es la que explica en detalle la guía del sitio sobre mora crediticia y sobreendeudamiento de las familias.

Para la cartera comercial, el BCRA usa un criterio distinto según el tamaño de la exposición del deudor. A las empresas de mayor exposición —las que más deben, en términos relativos, dentro del sistema— se las evalúa por "capacidad de pago": un análisis de si el flujo de fondos genuino del negocio (lo que la empresa genera con su actividad, no con nueva deuda) alcanza para cubrir tanto las obligaciones financieras como las operativas. A las empresas de menor exposición, en cambio, se las clasifica con un criterio más objetivo, más parecido al de días de atraso que se usa en consumo. En otras palabras: cuanto más grande y más relevante es el deudor para el sistema, más cualitativo y menos automático es el análisis que le aplica el BCRA.

Esa diferencia de tratamiento según el tamaño del deudor tiene un correlato empírico muy concreto. Un relevamiento citado por Bloomberg Línea mostró que la irregularidad varía fuertemente según el tramo de crédito:

  • Préstamos de hasta $5 millones: 9,3% de irregularidad.
  • Entre $5 y $200 millones: 7,6%.
  • Entre $200 millones y $3.800 millones: 6,6%.
  • Más de $3.800 millones: 1,8%.

El dato más relevante de esa tabla no es solo que la mora baja a medida que sube el tamaño del crédito, sino la concentración: el tramo de más de $3.800 millones agrupa apenas el 1% de las empresas deudoras, pero el 73,8% del crédito total del sistema. Es la evidencia numérica de por qué el BCRA les aplica a esas empresas un análisis de capacidad de pago hecho a medida —son pocas, pero de ellas depende la salud de una porción enorme de la cartera— mientras que a la enorme masa de pymes con créditos chicos, que concentra la mayor irregularidad relativa, la clasifica con reglas más automáticas.

En qué se diferencia de la mora de las familias

Más allá del criterio de clasificación, la mora empresarial y la mora de consumo son fenómenos distintos en su origen y en sus consecuencias. La mora de las familias suele responder a la relación entre ingresos y cuotas: cuando el salario no alcanza para cubrir un préstamo personal, una tarjeta o un crédito hipotecario, la persona entra en atraso. La mora empresarial, en cambio, es un fenómeno de cadena: una empresa no deja de pagar solo porque no le alcanza la caja, sino porque a menudo arrastra atrasos de sus propios clientes o proveedores, en un efecto dominó dentro de la economía real.

Ese carácter de cadena quedó reflejado en un relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA) entre empresas industriales, que fue más allá de la deuda bancaria formal: el 47% de las empresas consultadas tuvo atrasos en al menos uno de sus pagos principales, el 34% registró atrasos impositivos, el 32% atrasos con proveedores y el 25% atrasos en compromisos financieros. Es decir, la mora bancaria que mide el BCRA es apenas una parte visible de un problema de pagos más amplio que recorre toda la cadena productiva. La nota sobre la mora de las empresas en Argentina repasa en detalle qué sectores concentran ese deterioro.

La magnitud del deterioro reciente también marca la diferencia. Según la consultora Equilibra, la irregularidad de los préstamos bancarios a empresas pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026 —el nivel más alto desde la pandemia—, mientras que la cantidad de empresas con incumplimientos pasó de 16.200 a casi 37.500 en el mismo período. Dentro de ese cuadro, la industria fue el sector más golpeado: la UIA reportó que la irregularidad de la cartera industrial pasó de 0,7% en diciembre de 2024 a 3,8% en junio de 2026, afectando a unas 4.300 empresas con deuda bancaria, una masa de deuda en mora que, según iProfesional, ronda los $968.000 millones.

Cómo te afecta si sos inversor, ahorrista o dueño de una pyme

La mora empresarial no es un instrumento en el que se pueda invertir, sino un indicador que conviene mirar antes de tomar otras decisiones financieras. Para quien invierte en acciones de bancos, un salto en la irregularidad de la cartera comercial es una señal directa de riesgo: implica que la entidad va a tener que previsionar más contra ese deterioro, lo que le come rentabilidad. Para quien invierte en Obligaciones Negociables (ONs) corporativas, el dato es todavía más específico: la mora agregada de un sector da una idea del riesgo de crédito promedio de las empresas que lo integran, aunque —como muestra el caso de YPF— ese promedio esconde una realidad muy heterogénea.

De hecho, el mismo día en que se conoció el salto de la mora industrial, YPF colocó deuda corporativa por USD 1.200 millones, la mayor emisión de una empresa argentina en once años. La coexistencia de esos dos datos es la lección central para un inversor: el deterioro de la mora no es parejo. Conviven pymes y empresas industriales medianas cada vez más ahogadas por el crédito caro, con un puñado de grandes empresas de perfil crediticio sólido que siguen accediendo a financiamiento en condiciones favorables, tal como se ve en la tabla de irregularidad por tramo de crédito.

Para una pyme que necesita financiarse, el panorama es más duro: además de competir por crédito con condiciones más estrictas, enfrenta tasas de interés que, en algunos segmentos, llegaron a 190% nominal anual. Eso encarece el capital de trabajo justo en el momento en que la caída del consumo y los atrasos en la cadena de pagos entre empresas más presión ponen sobre el flujo de fondos.

Riesgos

El aumento de la mora empresarial genera riesgos en tres capas distintas. Para los bancos, implica un deterioro de balance: cada préstamo que pasa a una situación peor obliga a previsionar más capital contra esa pérdida potencial, lo que reduce la rentabilidad y, en el margen, la capacidad de seguir prestando. Para el sistema en su conjunto, el riesgo es el de un círculo que se retroalimenta: si los bancos ven subir la mora, tienden a retraer el crédito nuevo o a encarecerlo, lo que a su vez complica todavía más a las empresas que ya venían con dificultades para pagar, alimentando una nueva ronda de deterioro.

Para las pymes en particular, el riesgo es el más concreto de los tres, porque son las que concentran el deterioro: son las que muestran mayor irregularidad relativa (9,3% en el tramo de créditos más chicos) y las que menos margen tienen para absorber tasas de tres dígitos. El caso de la industria es el más visible: además del salto de la mora, el INDEC reportó una caída del 5% en el índice de producción industrial, y hay estimaciones privadas que advierten sobre un riesgo de pérdida de 100.000 empleos formales industriales en el año. La mora, en ese sentido, no es solo un número financiero: es un síntoma de un proceso que también se mide en producción y en empleo.

Fiscalidad

La mora en sí misma no genera un hecho imponible para la empresa deudora: no es una ganancia, no es un bien, es el incumplimiento de una obligación, y como tal no dispara por sí solo un impuesto. Distinto es el caso de una quita, una refinanciación o una reestructuración de esa deuda, que sí pueden tener efectos impositivos según cómo se instrumenten (por ejemplo, si una quita se trata como un ingreso para la empresa deudora). Como no hay una fuente normativa vigente y verificada sobre el detalle de ese tratamiento para este artículo, lo recomendable es consultar a un contador o asesor impositivo antes de tomar cualquier decisión sobre una deuda en mora, en lugar de asumir un criterio general.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la mora de las empresas grandes es tan baja frente a las pymes?

Porque el BCRA las clasifica con criterios distintos y porque el crédito del sistema está muy concentrado: el tramo de préstamos de más de $3.800 millones agrupa apenas el 1% de las empresas deudoras pero el 73,8% del crédito total, y su irregularidad es de solo 1,8%. En el otro extremo, los préstamos de hasta $5 millones —típicos de pymes chicas— tienen una irregularidad de 9,3%. Cuanto más chica la empresa, mayor la mora relativa.

¿Qué significa que la industria concentre el deterioro?

Que el problema no está repartido parejo entre todos los sectores de la economía. Según la UIA, la irregularidad de la cartera industrial pasó de 0,7% a 3,8% entre diciembre de 2024 y junio de 2026, afectando a unas 4.300 empresas, con una masa de deuda en mora de unos $968.000 millones según iProfesional. Ese deterioro coincide con una caída del 5% en la producción industrial reportada por el INDEC y con estimaciones privadas de riesgo de pérdida de 100.000 empleos formales en el sector durante el año.

¿La suba de la mora empresarial anticipa una crisis bancaria?

Los datos disponibles muestran un deterioro fuerte y sostenido —la irregularidad total pasó de 0,7% a 3,7% en menos de dos años—, pero también muestran que ese deterioro está concentrado en las pymes y en sectores como la industria, mientras que las empresas más grandes, que concentran la mayor parte del crédito del sistema, mantienen una mora baja (1,8%). Esa concentración actúa como un amortiguador para el sistema financiero en su conjunto, aunque no elimina el riesgo de que los bancos sigan endureciendo las condiciones de crédito si el deterioro de las pymes continúa.

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Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes públicas y verificables, y revisada por nuestro equipo editorial antes de su publicación. Conocé cómo trabajamos.