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¿Qué es el Súper RIGI y en qué se diferencia del RIGI original?

Por Redacción · miércoles, 2 de septiembre de 2026

¿Qué es el Súper RIGI y en qué se diferencia del RIGI original?

El proyecto que crea beneficios fiscales aún mayores que el RIGI para inversiones de US$1.000 millones en IA, semiconductores y litio, y sigue en debate en el Senado.

Qué es el rigi">Súper RIGI

El Súper RIGI es el nombre con el que se conoce al proyecto de ley "Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias", enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso en mayo de 2026. No es una reforma del RIGI original (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, ya vigente por la Ley 27.742 "Ley Bases" desde 2024), sino un régimen adicional y paralelo, pensado para un grupo distinto de sectores: lo que el Gobierno llama "industrias del futuro" — actividades sin desarrollo previo significativo en el país, o directamente en fase experimental a nivel global, como inteligencia artificial y centros de datos, semiconductores, biotecnología avanzada, fabricación de baterías de litio, paneles solares, turbinas eólicas, la cadena de valor del uranio y el refinado de cobre.

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A diferencia del RIGI original, que apunta a sectores tradicionales de la economía argentina (minería, petróleo y gas, energía, infraestructura, forestoindustria, turismo, siderurgia, tecnología), el Súper RIGI busca traer a la Argentina inversiones en industrias que hoy prácticamente no existen en el país a esa escala, con beneficios impositivos todavía más agresivos que los del régimen madre.

Cómo funciona

La mecánica general es similar a la del RIGI original: una empresa (o un consorcio) presenta un proyecto de inversión que supera un piso mínimo de capital, se adhiere al régimen y a cambio obtiene estabilidad normativa y tributaria por 30 años, además de una batería de beneficios fiscales y cambiarios que no están disponibles para el resto de las empresas del país. La diferencia central en el "cómo" es el monto de entrada: mientras el RIGI original tiene pisos de inversión que varían según el sector (desde USD 200 millones en el régimen general hasta USD 900 millones o USD 1.000 millones en proyectos sectoriales específicos), el Súper RIGI fija un único umbral parejo para todos los proyectos: USD 1.000 millones.

Un ejemplo numérico ayuda a dimensionar el beneficio. Supongamos un proyecto de inversión de USD 1.500 millones para construir un centro de datos orientado a inteligencia artificial en la Argentina (uno de los sectores explícitamente contemplados). Bajo el régimen general de Ganancias para sociedades en el país, ese proyecto podría tributar hasta un 35% sobre sus utilidades. Bajo el RIGI original ya se reduce a 25%. Bajo el Súper RIGI, la alícuota baja a 15%. Sobre una base imponible hipotética (que no está definida en las fuentes disponibles, por lo que no corresponde inventar una cifra de ganancia neta), lo relevante es la diferencia de puntos porcentuales: 20 puntos menos que el régimen general, y 10 puntos menos que el propio RIGI original. A eso se suma el arancel de importación 0% para los equipos que ese centro de datos necesita — GPUs, servidores, sistemas de refrigeración —, bienes que normalmente pagan aranceles de importación en la Argentina y que, fuera del régimen, encarecerían sensiblemente el costo de puesta en marcha del proyecto.

En qué se diferencia del RIGI original

Las diferencias más relevantes entre ambos regímenes, según lo aprobado hasta ahora en Diputados y lo que sigue en discusión en el Senado, son estas:

AspectoRIGI original (Ley 27.742)Súper RIGI (proyecto)
SectoresMinería, petróleo y gas, energía, infraestructura, forestoindustria, turismo, siderurgia, tecnologíaInteligencia artificial/centros de datos, semiconductores, biotecnología, baterías de litio, energías renovables, uranio, cobre
Inversión mínimaDesde USD 200 millones (régimen general) hasta USD 900 millones o USD 1.000 millones según sector; USD 600 millones para petróleo y gas costa afueraUSD 1.000 millones fijo para todos los proyectos
Impuesto a las Ganancias25%15%
Proveedores localesObligatorio un 20% de contenido nacionalEl texto aprobado por Diputados lo eliminaba; en el Senado se negocia reincorporar una exigencia similar
EstadoLey vigente desde 2024Todavía es un proyecto, sin sanción definitiva

El resto de los beneficios (amortización acelerada, cómputo de quebrantos, alícuota reducida sobre dividendos, tope de Ingresos Brutos, acceso progresivo al mercado de cambios) sigue en general la misma lógica que el RIGI original, aunque con algunos parámetros más favorables en el caso del Súper RIGI, como se detalla en la sección de fiscalidad más abajo.

Cómo accede una empresa/inversor desde Argentina

El Súper RIGI, igual que el RIGI original, está diseñado para grandes proyectos de inversión de empresas —locales o extranjeras— que puedan comprometer un capital mínimo de USD 1.000 millones en alguno de los sectores contemplados. No es un régimen pensado para pymes ni para inversores individuales: el piso de entrada por sí solo excluye a la enorme mayoría de las empresas que operan en el país.

Sobre la mecánica exacta de adhesión (autoridad de aplicación, plazos de presentación, documentación requerida, si se exigirá o no un vehículo societario específico como el Vehículo de Proyecto Único que sí es obligatorio en el RIGI original), las fuentes disponibles al momento de esta guía no confirman el detalle procedimental final, porque el proyecto todavía no es ley y su texto puede cambiar en el Senado. Lo honesto es decirlo así en lugar de inventar un trámite: quien quiera evaluar la adhesión de un proyecto concreto debería remitirse al texto sancionado definitivo y a la autoridad de aplicación que ese texto designe, una vez que el proceso legislativo concluya.

Lo que sí está confirmado es el rol de los sectores industriales en la discusión: la UIA (Unión Industrial Argentina) y SIDERSA participan de la negociación en el Senado junto con el oficialismo y los bloques radical y del PRO, lo que sugiere que buena parte del interés en participar del régimen viene de la industria local que provee insumos y servicios a este tipo de proyectos, no solo de las grandes corporaciones que encabezarían las inversiones.

Riesgos

El riesgo más importante, y el que hay que tener presente antes que cualquier otro, es que el Súper RIGI todavía no es ley. El proyecto fue enviado al Congreso en mayo de 2026, la Cámara de Diputados le dio media sanción el 25 de junio de 2026, y al 2 de septiembre de 2026 estaba en revisión en el Senado, en negociación entre La Libertad Avanza y los senadores radicales encabezados por Eduardo Vischi. Los dos puntos centrales de esa negociación son el contenido nacional (los radicales piden que un 20% de las inversiones se destine exclusivamente a bienes producidos en el país, excluyendo la obra civil) y un régimen de generación eléctrica propia para los proyectos, particularmente sensible para los megacentros de datos de IA, que requieren un consumo eléctrico muy alto.

Si el Senado introduce modificaciones al texto que ya aprobó Diputados, el proyecto tendría que volver a la Cámara baja para una nueva votación. Eso implica que, a la fecha de esta guía, no está garantizado que el Súper RIGI se convierta en ley en su forma actual, ni en qué plazo. Cualquier decisión de inversión basada en los beneficios descriptos acá debería contemplar que el texto final puede diferir del que circuló hasta ahora, tanto en las alícuotas como en los requisitos de contenido local o energético.

Existe además una lectura crítica sobre el régimen que vale la pena mencionar sin tomar partido: organizaciones como FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) publicaron análisis en los que caracterizan al Súper RIGI como una "profundización de las excepciones a favor de las grandes corporaciones" respecto del RIGI original, cuestionando el nivel de beneficios fiscales y de flexibilización regulatoria que otorga a un número acotado de proyectos de gran escala. Es una posición, no un hecho consumado, pero forma parte del debate público sobre el proyecto y conviene tenerla presente al leer sobre el tema.

Fiscalidad

Es importante aclarar algo antes de detallar los beneficios: el Súper RIGI no es un instrumento al que un ahorrista o inversor minorista argentino pueda suscribirse, como sí ocurre con un plazo fijo, un bono o un fondo común de inversión. No hay "fiscalidad del ahorrista" para analizar acá, porque no es un producto financiero de acceso individual: es un régimen de beneficios impositivos para proyectos de inversión productiva de gran escala, adheridos por empresas.

Dicho esto, los beneficios impositivos que el régimen otorga a los proyectos adheridos son los siguientes:

  • Impuesto a las Ganancias reducido al 15% (frente al 25% del RIGI original y hasta 35% del régimen general).
  • Amortización acelerada: 60% en el primer año, y 20% en cada uno de los años 2 y 3.
  • Cómputo de quebrantos transferibles sin límite después de 5 años.
  • Alícuota del 3,5% sobre dividendos distribuidos.
  • Ingresos Brutos con un tope del 0,5%, y prohibición de tasas municipales adicionales sobre las ventas.
  • Arancel de importación 0% para bienes vinculados al proyecto (equipamiento, insumos).
  • Retenciones a la exportación 0%.

Para el Estado, esto implica un costo fiscal directo: menor recaudación por cada proyecto que se acoge al régimen, en comparación con lo que ese mismo proyecto pagaría bajo el esquema tributario general. La apuesta declarada del Gobierno es que ese costo se compensa porque estos proyectos —inteligencia artificial, semiconductores, litio, uranio— hoy directamente no existen en el país a esa escala, con lo cual la comparación relevante no es "recaudación plena vs. recaudación reducida", sino "recaudación reducida sobre una inversión que se concreta vs. cero recaudación sobre una inversión que, sin el incentivo, no llegaría a la Argentina". Es una apuesta, no un resultado garantizado, y su validez depende de que los proyectos efectivamente se concreten y sostengan en el tiempo.

Preguntas frecuentes

¿El Súper RIGI ya es ley?

No. Es un proyecto de ley que tuvo media sanción de Diputados el 25 de junio de 2026 y que, al 2 de septiembre de 2026, seguía en revisión en el Senado, en negociación entre el oficialismo y los bloques radical y del PRO. Todavía puede sufrir cambios, volver a Diputados, demorarse o directamente no aprobarse.

¿Por qué se llama "Súper" RIGI?

Es un apodo periodístico y coloquial, no el nombre oficial del proyecto (que se llama "Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias"). Se usa "Súper" porque ofrece beneficios impositivos más agresivos que el RIGI original —por ejemplo, una alícuota de Ganancias del 15% frente al 25%— aplicados a un grupo distinto de sectores considerados "industrias del futuro".

¿Qué pasa si el Senado le hace cambios al proyecto?

Si el Senado modifica el texto que aprobó Diputados, el proyecto debe volver a la Cámara baja para una nueva votación sobre esos cambios. Los puntos más discutidos hasta ahora son el requisito de contenido nacional y el esquema de generación eléctrica propia para los proyectos, especialmente relevante para los centros de datos de inteligencia artificial.

¿Un inversor minorista argentino puede beneficiarse del Súper RIGI?

No de forma directa. El régimen está diseñado para proyectos de inversión de al menos USD 1.000 millones, presentados por empresas, no para personas físicas ni para montos de ahorro individual. Un inversor minorista no puede "suscribirse" al Súper RIGI como lo haría con un plazo fijo o un bono.

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Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes públicas y verificables, y revisada por nuestro equipo editorial antes de su publicación. Conocé cómo trabajamos.