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Qué son los ADR y en qué se diferencian del CEDEAR
Por Redacción · viernes, 18 de septiembre de 2026

Los ADR son certificados en dólares que cotizan en EEUU y representan acciones argentinas: qué son, cómo funcionan y en qué se diferencian del CEDEAR.
Qué es un ADR
Un ADR (American Depositary Receipt, o Certificado de Depósito Americano) es un certificado negociable emitido por un banco depositario estadounidense que representa acciones de una empresa que no cotiza originalmente en Estados Unidos, como una compañía argentina. Gracias a este mecanismo, esa acción se puede comprar y vender en una bolsa de Estados Unidos —la NYSE o el Nasdaq— como si fuera un papel local de ese mercado, cotizando en dólares y bajo las reglas de ese mercado.
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El instrumento no es nuevo: existe desde 1927, cuando se creó justamente para simplificar el acceso de los inversores estadounidenses a acciones de empresas extranjeras, sin que tuvieran que operar directamente en una bolsa fuera de su país. Casi un siglo después, sigue cumpliendo la misma función: es el puente que usa Wall Street para "importar" acciones de otros mercados.
Cómo funciona: el rol del banco depositario
Detrás de cada ADR hay un banco depositario en Estados Unidos que mantiene en custodia las acciones subyacentes, a través de un banco custodio en el país de origen de la empresa. Contra ese depósito, el banco emite los ADR que luego cotizan en la bolsa estadounidense. Ese mismo banco es responsable de convertir los dividendos de pesos a dólares, deducir los costos de conversión y los impuestos correspondientes, y distribuir el pago en dólares a quienes tienen el ADR.
Un elemento clave de la mecánica es el ratio: la cantidad de acciones ordinarias que representa cada ADR, definida por el banco emisor. Puede ser una relación 1 a 1 (un ADR equivale a una acción), o representar varias acciones —o una fracción de una acción— por cada certificado. Ese ratio no es fijo para siempre: puede cambiar por decisiones corporativas, como un split accionario, así que conviene verificarlo siempre en la ficha vigente del instrumento antes de operar, en lugar de asumirlo de memoria.
Varias empresas argentinas tienen ADR cotizando en Estados Unidos: Grupo Financiero Galicia (GGAL), Banco Macro (BMA), YPF, Mercado Libre y Globant, entre otras. En el caso de Grupo Financiero Galicia, el ADR que cotiza en el Nasdaq representa 10 acciones Clase B. El de Banco Macro, que cotiza en la NYSE, también representa 10 acciones Clase B —así figura textualmente en su ficha de Nasdaq: "ADR (representing Ten Class B Common Shares)". YPF también tiene ADR, pero conviene chequear el ratio vigente en la ficha del instrumento antes de operar: puede haberse modificado por eventos corporativos como un split.
Para entender cómo se traduce ese ratio en un precio, sirve un ejemplo puramente ilustrativo del mecanismo de cálculo, no una cotización real: si un ADR de Grupo Financiero Galicia cotizara, por ejemplo, a USD 43,55 en el Nasdaq, y ese ADR representa 10 acciones Clase B, el valor implícito por cada acción sería de USD 4,355 (43,55 dividido 10). Ese valor, convertido a pesos al tipo de cambio contado con liquidación (CCL), debería aproximarse al precio de la misma acción en el mercado local en pesos. Si el precio implícito del ADR se aleja demasiado del precio local, se abre una oportunidad de arbitraje que el mercado tiende a cerrar con el tiempo.
ADR vs. CEDEAR: la diferencia clave
El ADR y el CEDEAR son, en la práctica, estructuras espejo: cada uno es la contracara del otro en un mercado distinto.
- ADR: cotiza en Estados Unidos, en dólares, y representa una acción de una empresa argentina (o de otro país que no sea Estados Unidos). Es fuente de renta argentina cuando la empresa subyacente es argentina.
- CEDEAR: cotiza en Argentina, en pesos, y representa una acción de una empresa extranjera. Es fuente de renta extranjera.
Esta diferencia tiene una consecuencia práctica directa. Un inversor argentino que quiere exposición a una empresa argentina que también cotiza en Estados Unidos —como Grupo Financiero Galicia o YPF— puede simplemente comprar la acción local en pesos, sin necesidad de pasar por el ADR ni por ningún certificado intermedio. El ADR de una empresa argentina tiene más sentido para un inversor que ya opera en dólares desde el exterior, o para quien quiere comparar el precio "en dólares" de esa empresa contra su precio en pesos, como referencia de tipo de cambio implícito vía CCL.
Dicho de otra forma: si sos un inversor argentino que solo busca exposición en pesos, la vía más simple es comprar la acción local directamente en ByMA (si la empresa es argentina) o el CEDEAR correspondiente (si la empresa es extranjera). El caso de uso real del ADR para alguien que invierte desde Argentina suele ser otro: ya tiene dólares y una cuenta en el exterior, y prefiere operar ahí.
Cómo invertir en ADR desde Argentina
Para comprar un ADR de forma directa hace falta una cuenta de inversión con acceso a los mercados de Estados Unidos (NYSE o Nasdaq). Eso puede lograrse de dos maneras:
- Abriendo una cuenta en un bróker internacional con acceso directo a esos mercados.
- Operando desde una cuenta comitente en una sociedad de bolsa (ALyC) argentina que ofrezca acceso a mercados de Estados Unidos mediante un acuerdo con un bróker corresponsal. Varias plataformas locales muestran cotizaciones de ADR —a veces identificadas con el sufijo "_US"— junto a las acciones argentinas, lo que indica que ofrecen ese acceso desde la misma cuenta, aunque la operación se liquida en dólares.
Si el objetivo es simplemente tener exposición en pesos a la misma empresa, no hace falta pasar por el ADR: alcanza con comprar la acción local en ByMA (si es argentina) o el CEDEAR correspondiente (si es una empresa extranjera). El ADR entra en escena cuando el inversor ya tiene dólares y una cuenta en el exterior, y prefiere operar directamente ahí en lugar de convertir esos dólares a pesos para comprar en el mercado local.
Riesgos de invertir en ADR
Invertir en el ADR de una empresa argentina no "escapa" del riesgo argentino: el certificado sigue expuesto a los mismos resultados de la compañía y al mismo contexto macroeconómico del país, incluida la evolución del riesgo país. De hecho, en jornadas de mercado adversas para los activos argentinos, es común ver caer en simultáneo tanto las acciones locales como sus ADR en Wall Street, como ocurrió en una jornada reciente de suba del riesgo país, en la que varios ADR argentinos retrocedieron.
Además del riesgo propio de la empresa y del país, hay riesgos específicos de la estructura del ADR:
- Liquidez: algunos ADR operan con menor volumen que la acción local, lo que puede ampliar el spread entre precio de compra y de venta.
- Comisiones de custodia: el banco depositario puede cobrar fees periódicos, que se descuentan directamente de los dividendos o se cobran por separado. Es un costo que muchos inversores minoristas no tienen presente al comparar el ADR con la acción local.
- Cambios en el ratio: la relación entre el ADR y las acciones subyacentes puede modificarse por decisiones corporativas, como splits o cambios en el programa del ADR. Conviene verificarlo siempre en la ficha vigente del instrumento antes de operar.
Fiscalidad de los ADR para un residente argentino
El tratamiento impositivo de un ADR de empresa argentina, para una persona con residencia fiscal en el país, es distinto al de un CEDEAR, y conviene tenerlo presente antes de decidir entre uno u otro.
En Impuesto a las Ganancias, la venta de un ADR de una empresa argentina —por tratarse de renta de fuente argentina— está gravada a una alícuota del 15% sobre la ganancia (precio de venta menos costo de adquisición actualizado). Los dividendos del ADR, a su vez, están sujetos a una retención del 7%. Esto contrasta con los CEDEARs, cuya venta está exenta de Impuesto a las Ganancias por tratarse de instrumentos con oferta pública autorizada que cotizan en un mercado argentino, aunque sus dividendos sí tributan según la escala progresiva del impuesto.
En Bienes Personales la diferencia también es relevante: los ADR de empresas argentinas, en general, no son computados directamente por la persona tenedora, porque la empresa emisora actúa como "responsable sustituto" del impuesto —es decir, lo paga la compañía, no el inversor individual en su declaración—. Los CEDEARs, en cambio, sí se consideran un bien computable en la declaración de Bienes Personales de quien los tiene.
Esta información es general y no reemplaza una consulta contable puntual: el tratamiento impositivo puede variar según la situación particular de cada inversor y la normativa vigente al momento de operar, por lo que conviene consultar a un contador antes de tomar una decisión basada en el aspecto fiscal.
Preguntas frecuentes
¿Un ADR y una acción local de la misma empresa siempre valen lo mismo?
Deberían aproximarse, una vez ajustado el ratio y convertido el precio a la misma moneda mediante el tipo de cambio CCL, pero no son necesariamente idénticos en todo momento. Si el precio del ADR y el de la acción local se alejan más de lo razonable, se abre una oportunidad de arbitraje que el mercado tiende a corregir, aunque en la práctica pueden convivir pequeñas diferencias por cuestiones de liquidez, horarios de cotización o costos de conversión.
¿Conviene comprar el ADR de una empresa argentina en vez de la acción local?
Depende de dónde esté el inversor y en qué moneda maneja su cartera. Para alguien que ya tiene dólares y una cuenta de inversión en el exterior, operar el ADR directamente puede ser más simple. Para un inversor que opera desde Argentina y solo busca exposición en pesos a esa misma empresa, no hace falta pasar por el ADR: alcanza con comprar la acción local en ByMA.
¿El ratio de un ADR puede cambiar con el tiempo?
Sí. El ratio lo fija el banco depositario y puede modificarse por decisiones corporativas, como un split accionario o un cambio en el programa del ADR. Por eso no conviene asumir de memoria cuántas acciones representa un ADR determinado, sino verificarlo en la ficha vigente del instrumento antes de operar, especialmente si pasó tiempo desde la última vez que se consultó ese dato.
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