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¿Por qué los argentinos odian a Gaturro?

Por Redacción Espectáculos · viernes, 23 de octubre de 2026

¿Por qué los argentinos odian a Gaturro?

El rechazo apunta a su autor, Nik: acusaciones de plagio desde Quino, el Libro negro, cruces en redes y una estatua que no sobrevivió 48 horas.

Casi todo el enojo con Gaturro apunta en realidad a su autor, Nik (Cristian Dzwonik), más que al gato. Durante años, otros dibujantes lo acusaron de copiar trabajos ajenos, y el primero fue Quino. Ninguna de esas acusaciones terminó en un fallo judicial que las confirme. Después se sumaron sus cruces políticos en redes. La estatua de Gaturro en el Paseo de la Historieta de San Telmo se convirtió en el lugar donde se descargaba todo ese enojo: la atacaron tantas veces que terminaron por retirarla.

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Quién es Nik y de dónde sale Gaturro

Nik es el seudónimo de Cristian Gustavo Dzwonik, que nació en Buenos Aires el 18 de marzo de 1971. Trabaja como humorista gráfico en La Nación desde 1992, y en ese diario apareció Gaturro en los años 90 (las fuentes no se ponen de acuerdo sobre el año exacto). El personaje llegó mucho más allá de la tira. En septiembre de 2010 se estrenó "Gaturro: la película", dirigida por Gustavo Cova, y ese mismo año arrancó Mundo Gaturro, un mundo virtual para chicos. En 2002 Nik había ganado el Premio Konex de platino.

La acusación que empezó todo: Quino

La escena que más se repite pasó en una Feria del Libro de Buenos Aires de los años 90, en el stand de Ediciones de la Flor. Según la reconstrucción de A24, Quino se cruzó con Nik y le dijo: "No tenés vergüenza, pibe". El mismo relato aclara que esa frase la oyeron apenas dos o tres personas que estaban cerca.

En 2004 la acusación ya quedó por escrito. En una entrevista con Mónica Maristain que salió en Radar, el suplemento de Página/12, el creador de Mafalda dijo que Nik "empezó robando muchísimo a Rudy, a Daniel Paz" y que "vino a crear un malestar por primera vez entre los dibujantes argentinos. Nadie lo soporta". Con los años, según Wikipedia y A24, se agregaron señalamientos por parecidos con trabajos de Caloi, Fontanarrosa, Rudy, Daniel Paz y Claudio Kappel.

El Libro negro y los casos que se sumaron

En 2018 las acusaciones se juntaron en un archivo. Según Pronto y Perfil, circuló un documento de Google de más de treinta páginas, llamado "Libro negro", que compara historietas de Nik con las de otros autores.

Para ese momento las críticas ya habían llegado a otros países:

  • Perú, 2016: un grupo de caricaturistas peruanos pidió que Nik no fuera a la Feria del Libro de Lima por lo que consideraban "plagios a otros autores".
  • Chile, 2018: un colectivo de artistas chilenos repudió que lo invitaran al Festival de Autores de Santiago.
  • Sandra Gaitán: esta ilustradora colombiana, conocida como "Mojicona" y radicada en Casilda, Santa Fe, lo acusó de publicar como propia una ilustración suya después de cortarle la firma.
  • The Economist, 2020: el ilustrador Luca D'Urbino dijo que Nik había copiado una tapa suya de la revista: "¡Así que Nik copió mi trabajo! Aparentemente solo le copia a los mejores".

Todavía en 2021, A24 señalaba que Nik "nunca contestó ni hizo referencia a las distintas acusaciones". Ninguna de las fuentes consultadas informa una resolución judicial sobre estos casos. Son denuncias públicas hechas por colegas.

Los cruces políticos en redes

Además de la discusión sobre plagios hubo otra en redes sociales. En 2014 y en 2017 Nik borró tuits que había publicado un 24 de marzo, Día de la Memoria, después de que los criticaran. El de 2017 mostraba a Gaturro con la frase "Estado de ánimo: viernes feriado".

En octubre de 2021 Nik criticó el programa oficial de viajes de egresados. Aníbal Fernández, por entonces ministro de Seguridad, le respondió mencionando el colegio de sus hijas. Nik contestó "Tengo miedo", y más tarde Fernández pidió disculpas "si lo tomó como una amenaza". En ese episodio varios dibujantes salieron a defenderlo, entre ellos Liniers.

La estatua que no sobrevive

Desde 2013 había una escultura de Gaturro en el Paseo de la Historieta de San Telmo. Según el Buenos Aires Herald, en 2019 alguien le serruchó una pata. En 2022 la vandalizaron y la retiraron. El 14 de julio de 2023 la volvieron a instalar, esta vez con protección, y en menos de 48 horas ya estaba pintada y rayada de nuevo. El Herald menciona pintura negra en aerosol y dibujos de penes. Según Perfil, el Gobierno porteño la retiró "como medida de protección y preservación". En el lugar alguien armó una tumba improvisada con la leyenda "RIP Gaturro 15/7/23 – 16/7/23".

En Córdoba pasó lo mismo. Una estatua que se inauguró el 20 de julio de 2023 en la Plaza de la Intendencia fue vandalizada en menos de 24 horas y también la sacaron. En San Telmo solo quedó la placa con el nombre del personaje. Las notas de 2023 no dicen que la escultura haya vuelto.

Lo que dice Nik

Más adelante Nik sí respondió. En una entrevista en TN, que Big Bang News citó en diciembre de 2023, dio su explicación: "Nik, plagiador. Me instalaron durante 20 años. La cultura argentina está sesgada. Entiendo que la cultura sea de izquierda, yo era de la derecha y había que pegarme". También dijo: "Hice 60 mil chistes en mi vida". Big Bang News entendió esas palabras como una forma de culpar al peronismo, pero esa es la lectura del medio y no una frase de Nik.

En declaraciones a Clarín, que recogió el Buenos Aires Herald, Nik dijo algo parecido: que es el único dibujante que se consideraría de centroderecha y que por eso "se la agarran" con él.

Un rechazo más de internet que de la calle

Hay que tener cuidado al medir hasta dónde llega este rechazo. Donde más se ve es en internet y entre dibujantes. No hay encuestas sobre lo que piensa del personaje el público general, y Gaturro siguió publicándose. Ni siquiera los ataques a la estatua, que fueron lo más visible fuera de las pantallas, permiten saber cuánta gente comparte ese enojo.

Por eso la pregunta tiene una respuesta con matices. Los que odian a Gaturro en realidad están rechazando a su autor. Pesan las acusaciones de plagio que empezaron con Quino y que nunca se resolvieron en un tribunal, pesan sus polémicas en redes y pesa la explicación del propio Nik, que dice que todo se debe a un sesgo ideológico en su contra. El gato quedó en el medio de esa pelea, y su estatua fue la que recibió los golpes.

Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes públicas y verificables, y revisada por nuestro equipo editorial antes de su publicación. Conocé cómo trabajamos.