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¿Por qué el CrossFit es tan odiado?
Por Redacción · viernes, 23 de octubre de 2026

Fama de secta, miedo a la rabdomiólisis, precio y polémicas de su fundador: por qué el CrossFit genera rechazo y qué dice la evidencia sobre lesiones.
El CrossFit es odiado por varias razones que se refuerzan entre sí. Tiene fama de "secta", por una comunidad muy intensa que habla del tema todo el tiempo. Genera miedo a las lesiones y a la rabdomiólisis, un temor que la propia marca alimentó con su humor. Y suma críticas por el precio de las cuotas y por las polémicas de la empresa. Sin embargo, la evidencia científica disponible sobre lesiones es bastante menos alarmante que la fama del método.
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Greg Glassman y Lauren Jenai incorporaron CrossFit, Inc. en 2000, y el primer gimnasio funcionó en Santa Cruz, California. La expansión fue veloz. Según Wikipedia, los gimnasios afiliados, conocidos como "boxes", eran 13 en 2005, 8.000 en 2013, más de 13.000 en 2016 y unos 15.500 en 162 países en 2018.
La fama de secta
La acusación más repetida es la de "culto". Investigadoras de la Universidad de Nottingham escribieron sobre esto en The Conversation en 2016: Amanda Crompton, Laurie Cohen y Sareh Pouryousefi. Según ellas, a la empresa y a sus clientes se les atribuye ese estatus, "una etiqueta puesta por los críticos y bienvenida por los adeptos". También recogieron una frase que resume la queja de quienes no lo practican: "se suele decir que la primera regla del CrossFit es nunca dejar de hablar de CrossFit".
La psicóloga Lauren Napolitano lo planteó sin vueltas en Philadelphia Magazine en 2015: "Entiendo completamente por qué la gente odia el CrossFit". Según ella, los miembros "hablan de CrossFit sin parar, usan zapatillas de CrossFit…". Aun así, su lectura es que justamente la comunidad es lo que retiene a la gente.
El payaso que vomita: Uncle Rhabdo
El segundo motivo es el miedo a lastimarse, y ahí la marca tuvo un papel propio. CrossFit usó a Uncle Rhabdo, un payaso de dibujo animado que aparece vomitando y sangrando por sufrir rabdomiólisis, según describieron Vice y Global News. La rabdomiólisis es una condición en la que el ejercicio extremo rompe células musculares. Esas células liberan su contenido a la sangre, y eso puede dañar los riñones.
Russell Berger, vocero de CrossFit, le explicó a Time que la idea era llamar la atención para que nadie que desconociera la condición terminara provocándose un caso grave. Los críticos lo ven distinto: Ken Reed, de League of Fans, sostiene que tomarlo con humor banaliza algo que no debería pasar. Tampoco ayudó el propio Glassman. Según cita Breaking Muscle, en 2005 le dijo al New York Times: "Puede matarte. Siempre fui completamente honesto con eso".
¿Es realmente más lesivo?
Los estudios disponibles matizan bastante esa fama. Vitónica citó en 2014 un trabajo según el cual alrededor del 70% de los encuestados había sufrido alguna lesión. Pero solo el 7% necesitó cirugía y no hubo casos de rabdomiólisis. La tasa fue de 3,1 lesiones cada 1.000 horas de entrenamiento: parecida a la del levantamiento olímpico o el powerlifting, y menor que la de deportes de contacto como el rugby.
- Una revisión publicada en el Journal of Sport Rehabilitation, citada por Wikipedia, concluyó que el riesgo de lesión en CrossFit "es comparable o menor que el de algunas formas comunes de ejercicio o entrenamiento de fuerza".
- Lima, Coswig y de Oliveira, de la Universidad Federal de Pará, publicaron en 2019 un estudio en la Revista Andaluza de Medicina del Deporte. Con casos de 20 clínicas de Belém, encontraron que la rabdomiólisis inducida por ejercicio tuvo una frecuencia y una gravedad similares en corredores, en entrenamiento de fuerza y en CrossFit. Su límite es que abarca una sola ciudad.
La discusión técnica sigue abierta en movimientos puntuales como el "kipping", el balanceo que se usa para hacer dominadas y otros ejercicios. Quienes no practican CrossFit lo consideran controvertido.
Los Games y la imagen extrema
La vidriera competitiva del método tampoco ayudó. En los CrossFit Games de 2014, varios atletas fueron sacados en camilla por deshidratación, golpe de calor y rabdomiólisis. Pete Hitzeman escribió un artículo de opinión en Breaking Muscle donde sostiene que la forma en que la empresa se presenta explica buena parte del rechazo.
El episodio más grave ocurrió el 8 de agosto de 2024. El atleta serbio Lazar Đukić, de 28 años, murió durante la prueba de natación del primer evento individual de los CrossFit Games, en el lago Marine Creek de Fort Worth, Texas. Según informaron AP y ABC7, se suspendió el resto de las pruebas del día.
El precio y las polémicas de la empresa
El costo es otro foco de críticas. Napolitano señalaba que en Estados Unidos las membresías mensuales podían superar los US$150. Ese precio daba acceso a boxes que "parecen poco más que depósitos vacíos", y por eso concluía: "en el papel, el CrossFit parece una estafa". Los gimnasios también pagan: la cuota de afiliación anual que cada uno le paga a la empresa era de US$3.000 desde 2011 y subió a US$4.500 en 2024.
En 2020 llegó además la crisis institucional. Glassman recibió un fuerte repudio por comentarios vinculados a la muerte de George Floyd, y el 24 de junio se anunció que vendía la empresa a Eric Roza.
Por qué igual tiene fans
Con todo, el método tiene argumentos a favor. Vitónica citó un estudio del Journal of Strength and Conditioning Research de 2013 sobre 10 semanas de entrenamiento basado en CrossFit, cinco días por semana. Al terminar, el VO2máx había subido alrededor de 9% y el peso había bajado entre 2,6% y 3,8%. Y está la comunidad: para Napolitano es lo que explica que la gente se quede. Las investigadoras de Nottingham, por su parte, proponen como hipótesis que podría funcionar como una forma de resistencia al mundo corporativo.
Pasa lo mismo con otros estereotipos deportivos, como por qué se asocia el pádel con los gays. La mala fama del CrossFit mezcla hechos reales, como las lesiones en competencia y las polémicas de su fundador, con una imagen que la propia marca ayudó a construir.
Esta nota fue elaborada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes públicas y verificables, y revisada por nuestro equipo editorial antes de su publicación. Conocé cómo trabajamos.

