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Qué es un waiver del FMI y cuándo se aprueba

Por Redacción · martes, 22 de septiembre de 2026

Qué es un waiver del FMI y cuándo se aprueba

Qué es un waiver del FMI, cuándo un país como Argentina lo pide y qué pasa si el Directorio Ejecutivo del organismo lo rechaza.

Un waiver —también llamado dispensa— es la autorización que el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) puede darle a un país que tiene un programa vigente con el organismo cuando ese país no cumplió alguna de las metas cuantitativas pactadas, pero el FMI igual considera que el programa puede seguir adelante sin interrupciones. No es un perdón de deuda, ni una quita, ni una renegociación de las metas originales: es una excepción puntual, revisión por revisión, que le permite al país seguir cobrando los desembolsos pactados pese al incumplimiento parcial que quedó verificado en los números.

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Cómo funciona: de la revisión técnica al Directorio Ejecutivo

Todo programa del FMI —sea un Acuerdo Stand-By o un acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF), como el que tiene Argentina vigente desde abril de 2025— fija, para cada revisión periódica, un conjunto de "criterios de desempeño" (performance criteria): metas cuantitativas sobre variables puntuales, típicamente el resultado fiscal, la acumulación de reservas internacionales netas y algún agregado monetario. Son metas duras, con un número de corte preciso para una fecha precisa, a diferencia de los "objetivos estructurales" (reformas cualitativas más difíciles de medir con un número, como aprobar una ley) y de las "metas indicativas" (referencias no vinculantes que se usan cuando todavía hay incertidumbre sobre cómo va a evolucionar una variable).

Cada cierto tiempo —en el programa argentino, aproximadamente cada trimestre— una misión técnica del staff del FMI coteja los números reales contra esos criterios de desempeño. Si todos se cumplieron, el staff eleva un informe favorable al Directorio Ejecutivo, que aprueba la revisión y autoriza el desembolso del tramo correspondiente. El problema aparece cuando uno o más criterios no se cumplieron: ahí entra en juego el waiver.

El staff puede recomendarle al Directorio que otorgue una dispensa cuando se da alguna de estas dos condiciones: que el desvío haya sido menor y tienda a corregirse solo con el paso de los meses, o que —aunque sea más serio— el país se comprometa a tomar medidas correctivas adicionales que reencaucen el programa. El Directorio Ejecutivo, que representa a los países miembros del organismo y no solo al staff técnico, es quien tiene la última palabra: puede aceptar la recomendación, pedir más garantías, o —en el escenario menos frecuente— rechazarla.

El caso argentino de 2026 sirve como ejemplo numérico concreto de cómo se ve un desvío que habilita a pedir un waiver. Según el análisis sobre la tercera revisión técnica del programa y el salto del riesgo país tras la reunión de Caputo con inversores en Nueva York, el acuerdo con el FMI fija una meta de superávit fiscal primario de 1,4% del PBI para todo el año; en los primeros ocho meses el Gobierno acumuló 1,1% del PBI, y el propio Ministerio de Economía proyectó cerrar el año en 1,3%, es decir, un punto porcentual del PBI por debajo de lo comprometido (unos $700.000 millones sobre un superávit primario esperado de $15,5 billones). En paralelo, la otra meta que audita el mismo programa —la acumulación de reservas internacionales del Banco Central— muestra el signo contrario: unos USD 14.200 millones comprados en el año contra una meta anual de USD 10.000 millones, un sobrecumplimiento de más de USD 4.200 millones. Es el tipo de combinación —desvío en un frente, compensado por sobrecumplimiento en otro— que el staff suele usar como argumento para recomendar una dispensa: el desvío fiscal es real, pero no necesariamente pone en riesgo el objetivo de fondo si otro frente lo compensa con holgura.

En qué se diferencia un waiver de una renegociación de metas o de un incumplimiento sin dispensa

Conviene distinguir el waiver de otras dos situaciones con las que suele confundirse:

Waiver vs. modificación (renegociación) de metas. Un waiver no cambia el número original de la meta: sigue incumplida en los papeles, pero el Directorio decide no penalizar ese incumplimiento puntual. Una modificación de metas es un proceso distinto y más formal: el propio programa se reabre y se fija un número nuevo, hacia delante, para las revisiones siguientes —algo que ya le pasó a Argentina en 2025, cuando el FMI redujo la meta anual de acumulación de reservas del programa vigente—. El waiver mira hacia atrás; la modificación de metas mira hacia adelante.

Waiver vs. incumplimiento sin dispensa. Si el Directorio no otorga el waiver —porque el desvío es demasiado serio o las medidas correctivas ofrecidas no alcanzan—, la revisión no se aprueba: el desembolso queda en suspenso hasta que el país corrija el rumbo, o el programa puede terminar cancelándose si la brecha no se cierra. Es el escenario más costoso y, en la práctica, el menos frecuente: el FMI suele preferir negociar medidas correctivas y otorgar la dispensa antes que llegar a una suspensión formal, que daña la credibilidad de ambas partes.

Cómo te afecta si sos inversor o ahorrista en Argentina

Un waiver no es un instrumento financiero: no existe una forma de comprarlo, suscribirlo o posicionarse directamente en él, como sí ocurre con un bono o una LECAP. Pero su resultado —que el Directorio lo apruebe, lo demore o lo rechace— es una de las variables que más rápido se traslada al precio de los activos argentinos, por dos canales concretos:

El primero es el riesgo país: cada revisión del programa (con o sin waiver de por medio) es una señal que el mercado lee sobre si el esquema económico sigue siendo sostenible a los ojos del FMI, el acreedor más grande y con más información del país. Una revisión aprobada sin sobresaltos tiende a calmar al mercado; una que se demora, exige medidas correctivas duras o termina en rechazo, tiende a la reacción contraria —bonos soberanos a la baja y riesgo país al alza—, aunque la relación no es automática: el mercado también puede reaccionar mal a una revisión aprobada si interpreta que el waiver "tapa" un problema de fondo, en vez de festejar que el desembolso llegó.

El segundo canal es el tipo de cambio y las reservas del Banco Central: buena parte de los desembolsos del FMI se destinan a fortalecer las reservas, así que un waiver rechazado (y el desembolso que queda en suspenso con él) le resta al Central una fuente de dólares con la que el mercado ya contaba. Para un ahorrista o inversor argentino, la implicancia práctica no es "operar el waiver" —no hay forma de hacerlo— sino usarlo como una pieza más del contexto al decidir sobre instrumentos que sí son investibles: bonos soberanos, ONs, o la cobertura cambiaria vía dólar MEP o CCL.

Riesgos: qué pasa si el Directorio Ejecutivo lo rechaza

El riesgo central de depender de un waiver no es tanto que se rechace sin más —el rechazo liso y llano es, en la práctica, poco frecuente, porque el propio FMI prefiere negociar una salida antes de llegar a ese punto— sino la incertidumbre y la demora que genera mientras el Directorio delibera, sobre todo si la revisión se solapa con vencimientos de deuda cercanos que dependen, en parte, de que el desembolso llegue a tiempo.

Cuando un waiver no se otorga y una revisión no se completa, la consecuencia inmediata es que el desembolso asociado queda congelado hasta que el país corrija el desvío y el staff vuelva a evaluarlo en una revisión posterior. Si la brecha no se cierra en un plazo razonable, el programa completo puede terminar suspendido o cancelado antes de agotar su plazo original: es lo que le pasó a Argentina con distintos programas a lo largo de su historia con el organismo (1983, 1985, 1988, 1990 y, más recientemente, en noviembre de 2001). El propio acuerdo Stand-By de 2018 —de USD 57.000 millones de acceso total, el más grande otorgado por el FMI hasta ese momento— completó apenas 4 de las 12 revisiones previstas antes de ser reemplazado por el programa siguiente.

Hay un riesgo adicional, más sutil, que no depende de que el waiver se apruebe o se rechace: que un país acumule dispensas sucesivas sobre el mismo criterio de desempeño. Un waiver aislado, sobre una meta que después se corrige, es parte normal de cualquier programa; una seguidilla de dispensas sobre la misma meta —como ya le pasó a Argentina con la acumulación de reservas en revisiones sucesivas del programa vigente desde 2025— es leída por el mercado como una señal de que esa meta es sistemáticamente difícil de cumplir con las herramientas disponibles, y eso puede pesar más sobre la credibilidad del programa que el incumplimiento puntual de una sola revisión.

Fiscalidad

Un waiver es una decisión administrativa del Directorio Ejecutivo del FMI sobre un programa entre dos partes —el Estado argentino y el organismo—, no un instrumento financiero personal: no existe un tratamiento impositivo directo para un individuo por el solo hecho de que el FMI le otorgue o le niegue una dispensa a la Argentina, igual que nadie paga impuestos por el nivel del superávit fiscal que el propio programa audita —ver el criterio aplicado en la guía sobre el superávit fiscal primario y financiero—. Si te interesa la fiscalidad de un instrumento puntual en el que sí invertís (un bono soberano, un plazo fijo, un fondo), esa es una consulta aparte, específica de ese instrumento, y conviene resolverla con un contador matriculado en vez de generalizar a partir de una decisión del FMI que no te alcanza de forma directa.

Preguntas frecuentes

¿Un waiver del FMI es lo mismo que un default o una cesación de pagos?

No. Un waiver es exactamente lo contrario de un default: es la herramienta que usa el FMI para evitar que un incumplimiento parcial de metas derive en la interrupción del programa. Un default ocurre cuando un país deja de pagar una obligación de deuda ya vencida; un waiver, en cambio, resuelve el incumplimiento de una meta de política económica dentro de un programa que sigue vigente y que el país sigue pagando con normalidad.

¿Argentina ya pidió waivers antes en el programa vigente desde 2025?

Sí. El programa de Facilidades Extendidas aprobado en abril de 2025 tuvo dispensas en revisiones anteriores por no cumplir la meta de acumulación de reservas internacionales, la primera a mediados de 2025 y otra en la revisión siguiente. Es un patrón que conviene monitorear: varias dispensas seguidas sobre el mismo criterio pesan distinto que una dispensa aislada sobre una meta que después se corrige.

¿Quién decide si se otorga o no un waiver, el staff técnico o el propio FMI?

La recomendación inicial la hace el staff técnico del FMI, que es quien releva los datos económicos del país y evalúa si el desvío es menor o si las medidas correctivas ofrecidas son creíbles. Pero la decisión formal la toma el Directorio Ejecutivo del organismo, integrado por representantes de los países miembros, que puede aceptar la recomendación del staff, pedir información adicional antes de resolver, o rechazarla.

¿Un waiver aprobado significa que la economía argentina está bien?

No necesariamente, y es uno de los malentendidos más comunes sobre el tema. Un waiver aprobado certifica que el Directorio considera que el programa, en su conjunto, sigue siendo viable pese al incumplimiento puntual de una meta —no es un veredicto sobre el estado general de la economía—. De hecho, la reacción del mercado a una revisión con waiver puede ir en cualquier dirección según qué tan convincentes le resulten a los inversores las medidas correctivas que acompañan a la dispensa.

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