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Análisis

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Inflación de octubre 2026: no bajará del 2%

Por Redacción · sábado, 24 de octubre de 2026

Inflación de octubre 2026: no bajará del 2%

La inflación de octubre quedará entre 1,8% y 2% según consultoras privadas, lejos de la meta de Caputo de perforar el 1% mensual.

La inflación de octubre de 2026 no va a perforar el 2% mensual, según el consenso de las consultoras privadas que siguen de cerca la evolución de precios. Equilibra la proyecta en torno al 1,9%, Analytica cerca del 2% y Eco Go entre 1,8% y 1,9%, con el dato oficial del INDEC recién disponible el 12 de noviembre. El número confirma, una vez más, que la meta que el ministro de Economía Luis Caputo repitió desde marzo —que la inflación mensual "perforaría" el 1% "si no es en agosto, será en septiembre u octubre"— no se va a cumplir en 2026.

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Contexto

El dato de octubre todavía no está confirmado: el INDEC lo publicará el 12 de noviembre. Pero el consenso privado ya fijó un rango de 1,8% a 2%, construido sobre las semanas de octubre ya transcurridas. Eco Go, a través del economista Martín Menescaldi, calcula ese rango asumiendo subas semanales de 0,5% para las semanas que faltan del mes. Desde Equilibra, Lorenzo Sigaut Gravina fue más allá y advirtió que un registro de octubre en 2% sería "una dificultad adicional para el Gobierno", en referencia al desgaste político de no poder mostrar una desaceleración sostenida en el tramo final del año.

El contexto inmediato es el que ya había marcado el IPC de septiembre, confirmado en 1,9% por el propio INDEC, por encima del 1,7% de agosto. Ese dato ya había dejado planteado que la meta de Caputo seguía sin cumplirse; lo que agrega este análisis es la proyección de octubre y, sobre todo, los riesgos que las mismas consultoras empiezan a marcar para 2027.

Antecedentes

La promesa tiene fecha de origen: el 13 de marzo de 2026, tras conocerse la inflación de febrero (2,9%), Caputo dijo que el índice mensual "podría perforar el 1%" durante 2026, y ratificó la meta de ubicarse por debajo de ese umbral durante el segundo semestre. Esa frase —"si no es en agosto, será en septiembre u octubre"— quedó como la vara con la que se mide cada dato mensual desde entonces.

Ninguno de los tres meses mencionados por el ministro cumplió la promesa: agosto cerró en 1,7%, septiembre en 1,9% y octubre, según el consenso privado, terminará entre 1,8% y 2%. Para entender qué es lo que se mide y por qué estas décimas importan tanto en la discusión pública, puede repasarse la guía ¿Qué es la inflación y cómo se mide el IPC en Argentina?.

Un dato adicional explica por qué la resistencia a bajar del 2% no es solo una cuestión de décimas minoristas: el Índice de Precios Mayoristas (IPIM) que publica el INDEC se aceleró a 3,2% en septiembre, 1,3 puntos por encima del IPC minorista del mismo mes, con una suba interanual acumulada de 29,2% y de 22,8% en los primeros nueve meses del año. La explican sobre todo los "productos nacionales" (+3,4% en septiembre) frente a los "importados" (+0,4%), y el petróleo crudo, que subió 15% respecto de agosto. Una brecha mayorista-minorista de esa magnitud suele anticipar presión de costos que, con rezago, puede trasladarse a precios al consumidor.

Los números

El panorama que arman las consultoras privadas para octubre y para el resto del año es el siguiente:

Consultora / datoProyección octubre 2026Proyección nov-dic 2026
Equilibra~1,9%Noviembre, ligeramente por debajo del 2%
Analytica~2%1,7%-2% en noviembre y diciembre
Eco Go1,8%-1,9%1,5%-2% mensual, más cerca del límite superior
Consenso privado1,8%-2%—

El economista Fernando Caamaño coincide en el rango de 1,7%-2% mensual "para lo que resta del año, si no hay sorpresas negativas", y fue el más categórico al describir el momento: "La ventana para bajar la inflación este año ya se cerró; intervenir precios sería contraproducente". Con ese recorrido, la inflación anual de 2026 quedaría, según Equilibra, entre 30% y 31%, y según Eco Go, cerca del 30%.

Detrás de esos números hay rubros concretos que explican por qué el índice no logra despegarse del 2%: las tarifas reguladas (combustibles, servicios) promediaron ajustes de 2,3% mensual; los panificados y cereales subieron 2,1% y las frutas 1,7% en la tercera semana de octubre; la carne acumuló +3,6% a nivel mayorista en tres semanas, con noviembre arrastrando presión estacional adicional; y en servicios, los pasajes aéreos subieron 6,4%, el alojamiento 5,3% y naftas y peajes 2,7%. Del otro lado, la indumentaria cayó 1,75% en la medición semanal y fue de los pocos rubros que contuvo el índice general, en un contexto de demanda interna débil que limita cuánto de esos costos se puede trasladar a precios.

Qué está en juego

Para el Gobierno, el dato de octubre es más que una cifra técnica: es la verificación pública, mes a mes, de una promesa hecha por el propio ministro de Economía. Cada registro por encima del 1% —y más aún si se acerca al 2%— renueva la pregunta sobre cuándo se cumplirá la meta, en un año donde la desaceleración de precios fue uno de los pilares centrales del relato económico oficial.

Para los hogares, lo que está en juego es el poder de compra: una inflación que no baja del 2% mensual, sostenida varios meses, sigue erosionando ingresos fijos, incluso si la variación es menor a la de 2024 o 2025. Y para el esquema cambiario, lo que está en juego es la estabilidad del tipo de cambio, que los economistas consultados describen como la condición necesaria para sostener la desaceleración de precios lograda hasta ahora. Cualquier salto en la demanda de dólares —por ejemplo, ligado a la incertidumbre electoral de 2027— podría presionar sobre el techo de la banda cambiaria, cuyo funcionamiento está explicado en la guía ¿Qué es la banda cambiaria y cómo funciona el esquema de flotación del dólar en Argentina?.

Lecturas posibles

No todas las consultoras leen el mismo número de la misma manera. Para Equilibra, el hecho de que octubre pueda ubicarse en 1,9% —apenas por debajo del umbral del 2%— todavía puede presentarse como una desaceleración relativa frente a los meses previos, aunque lejos de la meta del 1%. Para Analytica, en cambio, la proyección cercana al 2% refleja más bien un estancamiento: la inflación dejó de bajar con la velocidad que mostraba a principios de 2026 y ahora se mueve en una banda angosta entre 1,7% y 2%, sin mostrar una tendencia clara hacia abajo.

La lectura más dura es la de Caamaño, quien directamente da por cerrada la posibilidad de un quiebre a la baja este año y advierte contra cualquier intento de intervenir precios para forzarlo. Esa mirada contrasta con la insistencia oficial —reiterada por Caputo desde marzo— en que el 1% mensual era un objetivo alcanzable en el corto plazo. La brecha entre la proyección mayorista (IPIM en 3,2% en septiembre) y la minorista (1,9% el mismo mes) también admite dos lecturas: una optimista, que confía en que la demanda débil sigue conteniendo el traslado a precios finales; y otra de alerta, que ve en esa brecha una presión de costos acumulada que todavía no se reflejó del todo en las góndolas.

Qué mirar hacia adelante

El primer hito es inmediato: el INDEC confirma el dato oficial de octubre el 12 de noviembre, y marcará si el consenso privado de 1,8%-2% se cumple o si hay sorpresas en algún sentido. Más allá de ese dato puntual, los economistas consultados coinciden en que el verdadero riesgo está puesto en 2027, por dos factores que escapan en gran medida al control del Gobierno.

El primero es la incertidumbre electoral: una mayor demanda de dólares durante el año electoral podría presionar sobre el techo de la banda cambiaria, y de ahí trasladarse a precios. Las proyecciones de inflación anual para 2027 varían mucho según el escenario político: Equilibra ve un rango de 25% a 30% si hay presiones cambiarias o energéticas, con un escenario central cercano al 25% y uno favorable cercano al 20%; Analytica proyecta cerca del 25% si el tipo de cambio se mantiene estable y la inflación mensual queda apenas debajo del 2%; y Eco Go traza el escenario más polarizado de todos, ligado directamente al resultado electoral: si Javier Milei ganara en primera vuelta, la inflación de 2027 rondaría el 25%, pero si hubiera balotaje contra un candidato opositor, podría superar el 35%, una diferencia de hasta 5 puntos según cómo termine la elección.

El segundo factor es el precio internacional del petróleo, que al momento de las proyecciones privadas se ubicaba por encima de los USD 110 el barril, en parte por el conflicto en Medio Oriente. Un retroceso hacia los USD 70 por barril ayudaría a la desinflación por la vía de los costos energéticos, pero es una variable externa que ningún instrumento de política económica local puede garantizar. La combinación de ambos factores —elecciones y petróleo— es la que explica por qué, para los economistas consultados, la estabilidad cambiaria sigue siendo la condición necesaria, aunque no suficiente, para sostener cualquier desaceleración de precios en el año que viene.

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